Diana de Gales: la luz que no se apaga a 28 años de su adiós que aún duele

Un icono popular y social, así era Lady Di, la princesa rebelde que se ganó el respeto y la admiración del pueblo británico

ICONOS Mag

Texto Redacción Iconos

3 agosto, 2025

Redacción. Es imposible olvidar aquel 31 de agosto de 1997 cuando la eterna reina de corazones, Diana de Gales; falleció en un trágico accidente de tránsito en París, Francia.

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Un icono popular y social, así era Diana de Gales, la princesa rebelde que se ganó el respeto y la admiración del pueblo británico y del mundo entero.

Ya han pasado 28 años de su deceso. En este tiempo nadie ha podido ocupar su lugar en la realeza, ni en los corazones de millones de personas.

Divorciada desde hacía un año del príncipe Carlos, la princesa Diana y su nuevo amor, el productor de cine egipcio Dodi Al Fayed, fueron perseguidos durante todo el verano en el Mediterráneo por los paparazzis.

El 30 de agosto la pareja llegó por la tarde a París, intentaron salir discretamente cerca de la medianoche en un automóvil Mercedes. Perseguidos por fotógrafos que se desplazaban en moto, el potente automóvil entró a toda velocidad en un túnel y se estrelló contra un pilar de cemento.

A Diana la sacaron los bomberos del vehículo destrozado. Dodi Al Fayed y el conductor que según la investigación tenía un nivel elevado de alcohol en sangre, murieron en el acto. El guardaespaldas quedó gravemente herido.

El embajador de Francia fue el encargado de llamar por teléfono a la reina en Balmoral, Escocia donde el duque de Edimburgo, el príncipe Carlos y sus hijos, los príncipes William y Harry pasaban el verano.

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El Reino Unido se despertó el día 31 de agosto de duelo. Bajo un cielo gris, cientos de londinenses acongojados, comenzaron a depositar flores frente a los palacios de Buckingham y Kensington, la residencia de Diana de Gales.

El presidente norteamericano Bill Clinton dijo estar profundamente entristecido. En India, la madre Teresa de Calcuta rezó por Lady Di. Michael Jackson, consternado anuló un concierto que tenía previsto en Bélgica.

La prensa popular elevó a Diana de Gales al rango de icono. Nació lady. Luego fue nuestra princesa. La muerte hizo de ella una santa, escribió el periódico británico Daily Mirror.

En el palacio de Saint-James donde descansan sus restos, había que hacer filas de hasta once horas para acceder a los registros de condolencias.

La organización de los funerales fue un rompecabezas. Desde su divorcio Lady Di ya no tenía derecho al título de alteza real ni a funerales nacionales.

Pero los británicos reclamaban un homenaje a la altura de su reina de corazones. El descontento de la opinión pública fue creciendo a medida que se prolongaba el silencio de la familia real, que continuó atrincherada en Balmoral.

Los diarios, furiosos ante la ausencia de una bandera a media asta en el palacio de Buckingham, reclamaron a la reina que se dirigiera a sus súbditos. La familia real nos ha abandonado, sentenció el periódico The Sun.

Según un sondeo publicado en aquellos días, uno de cada cuatro británicos se declaraba a favor de la abolición de la monarquía. Isabel II se resignó a rendir homenaje a la ex nuera en un mensaje televisado.

Al día siguiente cerca de un millón de personas acompañaron el cortejo fúnebre en medio de un pesado silencio, apenas interrumpido por los llantos y el sonido de las campanas.

Rompiendo con todos los protocolos, la soberana y su esposo, el duque de Edimburgo, se unieron sorpresivamente a la multitud que se agolpaba frente a Buckingham.

Un poco antes el príncipe Carlos de Gales y sus dos hijos habían hecho lo mismo en Kensington.

Tristes, William y Harry caminaron detrás del féretro, ante los ojos de dos millones y medio de espectadores.

En la abadía de Westminster se reunieron más de dos mil invitados, entre ellos Hillary Clinton, Tony Blair, Luciano Pavarotti, Margaret Thatcher y Tom Cruise, asistieron a la ceremonia.

Elton John interpretó el tema Candle in the wind, cuya letra había reescrito especialmente para rendir homenaje a Diana de Gales.

Por la tarde, la princesa fue enterrada en la intimidad en Althorp, al noroeste de Londres. Desde es momento Diana Frances Spencer murió; pero apenas era el nacimiento de una leyenda.

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