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Alfonso Flores padre, el gran músico de San Pedro Sula nos dice adiós

San Pedro Sula. Honduras está de luto. Ha fallecido el prominente músico de generaciones y saxofonista Alfonso Flores padre, fundador de la emblemática y siempre recordada orquesta Los Gatos Bravos.

Alfonso Flores
Fotos exclusivas y propiedad de archivo fotográfico de ICONOS Mag

Don Foncho nos ha dejado. El maestro de maestros e ícono de la música ha entregado su alma al Divino Redentor este miércoles 30 de septiembre, a tan solo ocho días de cumplir su natalicio número 92.

Su hijo Alfonso Fonchín Flores, el heredero absoluto del talento de su amado padre, ha comunicado el triste deceso.

Hoy murio mi padre a las seis de la mañana ….. te vamos a extrañar papá …. esos mediodías cuando era un niño…

Publiée par Alfonso Flores sur Mercredi 30 septembre 2020

Una de las últimas estrellas con vida de aquella generación de luminarias artísticas que brilló en la época de oro de la música popular de Honduras, dijo adiós en su hogar.

Su vida ejemplar

Alfonso Flores, el gato mayor, nació en 1928 en la ciudad de La Ceiba. Su padre fue músico y, obviamente, su hijo heredó ese talento.

Don Foncho comenzó a brillar desde muy niño en la marimba La Muchachita. Luego, siendo un adolescente de 16 años, integró la desaparecida Marimba Internacional.

Al poco tiempo, el inolvidable empresario radial Filiberto Díaz Zelaya, propietario de la radio HRP1 y dueño de la Marimba Usula lo contrata y hace que se mude para San Pedro Sula.

Alfonso Flores

Eran los años 50 para ese entonces y la radio era potente. Se escuchaba de casa en casa. Ahí, amenizaba radioteatros, eventos y shows en vivo.

Se abrió paso con talento, ética y valores. Alfonso Flores padre fue desde jovencito, una persona correcta, sin tacha ni mancha. Todo un caballero.

De hecho, ni alcohol ni drogas propias de muchos músicos de hoy. Mucho menos, mujeriego y trasnochador. En él estaba representada la integralidad de un verdadero artista.

Alfonso Flores

Al fin de los años 50, en un evento musical, conoció a su segundo y gran amor: la jovencita de la época Alba Medina, quien lo flechó de inmediato porque era una damita con pasión por la música, los negocios y las artes.

La convirtió en su esposa Alba Medina de Flores en 1961 y a los pocos años, consolidaron su amor con el nacimiento de tres hijos que son y serán el orgullo de un matrimonio incomparable: Alfonso Fonchín, Suyapa y Norman Flores Medina.

Un músico sin comparación

Alfonso Flores

Alfonso Flores comenzó a ver la música con más visión y junto a El Viejo Villela, fundan la recordada orquesta Regis, con un repertorio de música élite.

Continuó cultivando su trayectoria y se agrupó a la Sociedad de Músicos Profesionales y de esa unidad, nace la Orquesta Nacional; en la que estaban los grandes de todos los tiempos, desde Carmencita Gallardo, Pepe Antonio, Tony Espinal y otros tantos más.

Con los años, un gran consejo llegó a su vida: «tenés que ser dueño de orquesta, no un músico más». Se lo dijo el sabio Viejo Villela, y esas palabras lo impulsaron a crear sus propias agrupaciones.

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Comenzó con la orquesta Tropicana donde logró reunir a prestigiosos artistas de Honduras y El Salvador, nada de improvisados, todos de conservatorio de música.

Por desgracia, la guerra entre ambos países, provocó la desintegración de la misma, sin embargo; jamás se desanimó y continuó con Fonchín y su combo, siendo la agrupación de planta del recién inaugurado Gran Hotel Sula.

Allá por los años setenta, don Foncho empieza a ver un nuevo horizonte e inspirado en Joe Cocker y Los Perros Rabiosos, nace una nueva propuesta musical: Fonchín y Los Gatos Bravos.

Los ensayos eran en un local que cedió Jorge Sikaffy, empresario de ese tiempo y fue este caballero sampedrano, quien bautizó a la nueva orquesta de San Pedro Sula.

El gran Alfonso Flores se consagra de inmediato. Su grupo comenzó giras fuera de Honduras, en Centroamérica, México y Estados Unidos y de las pocas que en ese entonces, grababan discos fuera de la patria.

En los años ochenta, eran todo un fenómeno. Hicieron que la punta tuviera prestancia y como la propia Alba Medina de Flores decía, «Los Gatos Bravos creaban punta estilizada«.

Alfonso Flores

Tela, la cuna del ritmo

Uno de los sitios que los adoptó fue el puerto de Tela y ahí, cada fin de semana hacían el show. En 1986 lanzan El Sambunango Teleño, que de inmediato fue un hit.

Como don Alfonso siempre fue hombre de un solo amor, su esposa doña Alba también debió convertirse en mánager y representante de la agrupación. Hizo un magnífico trabajo.

Era la mente creativa y que resolvía temas como el de vestuario, transporte, alimentación, pagos, agenda artística, y principalmente, precios por presentación.

Alfonso Flores

Antes de llegar los años noventa, viajaban de costa a costa en Estados Unidos. Eran aclamados. Don Foncho ya había escrito su nombre con letras de oro en la historia.

En vida, el intachable Alfonso Flores lo hizo todo maravillosamente bien. Hasta deja una semilla de incontable talento en su hijo Alfonso Fonchín Flores.

Durante dos décadas, Los Gatos Bravos hicieron bailar a ricos y pobres. Tener su show en una fiesta, era decir calidad de música. Las bodas de los ricos y famosos de ese entonces, los preferían.

Además, el máximo evento de belleza del país Señorita Honduras en la era de Norma de Funes, y sus presentaciones eran un éxito rotundo.

Alfonso Flores

Éxito por siempre

En 1998, don Foncho dijo ¡no más! La orquesta da su última presentación en la reinauguración de la monumental Skandal´s Discoteque de El Progreso. Fue llenazo. La boletería se acabó en tres días y dentro de ese evento, no cabía ni un alfiler.

Con los años, siempre se le consultó porque no reactivaba a Los Gatos Bravos. El decía, que ya había pasado la época y que ya habían deleitado a los que debían deleitar.

Hoy, la música hondureña pierde al precursor de una de las orquestas más exitosas y respetadas a nivel internacional, que logró codearse de tú a tú con grandes como La Orquesta de la Luz, Wilfrido Vargas, Los Ángeles Negros, Celia Cruz, Celio González, Johny Ventura, Pimpinela y muchas más.

Su funeral ha sido al mediodía en Jardines del Recuerdo. Murió como la gente bien, en su hogar y rodeado de amor, aunque por la pandemia; no ha tenido un funeral multitudinario digno de su renombre y prestigio.

El gato mayor y el rey del sax, nos ha dejado y para él, la paz eterna y los honores póstumos por su inigualable legado musical.

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