El Viernes de Nicole

Mariposas decepcionadas

Hay muchísimos temas de los que pudiera hablar hoy. Está la histeria colectiva que nos encontramos viviendo por la pandemia del COVID-19, hay casos de casos en las escuelas privadas, la dejadez, la envidia, tantos temas, en fin; pero en lo que yo me quiero centrar hoy es en el tan aclamado y esperado Día Internacional de la Mujer.

Como yo he expresado en publicaciones anteriores, siempre he sido más “varonera” que niñera. De un tiempo acá, me he rodeado de mujeres increíbles que me han hecho olvidar mi concepto de “varonera”. Me he sentido en extremo orgullosa de mi género, me parecía increíble cuánto habíamos crecido y la verdad, yo siempre he pensado que una mujer es superior a un hombre en todo lo que hace, hasta el domingo pasado.

El pasado domingo 8 de marzo se celebró el Día Internacional de la Mujer. Al rededor del mundo salieron distintas manifestaciones a las calles. Todas iban cantando, todas iban gritando y pues de una u otra manera para mi, todo iba bien, hasta que se tornaron agresivas. Después de salir, de gritar, marchar y destruir, comenzaron a agredir a las personas. Entraron a las iglesias, golpeaban gente, gritaban oprobios. Lejos de causarme admiración y orgullo, me causaron vergüenza y enojo.

El Día Internacional de la Mujer fue creado en honor a las hermanas Mirabal de República Dominicana, o mejor conocidas como Las Mariposas. Estas tres mujeres en diversas ocasiones fueron encarceladas, violadas y torturadas por su lucha ferviente hacia el régimen dictatorial de Trujillo. Tenían una ideología política en pro de las personas. Ayudaban a la gente a su alrededor. Edificaban, pese a las múltiples torturas que sufrieron. Creaban y ayudaban, no quemaban ni apaleaban. Todo se centraba en una lucha estratégica, no en una lucha irreverente e ilógica.

Yo muero por saber qué fue lo lograron estas “mujeres”. De nadie lograron admiración. ¿Qué derecho al respeto exigen si ellas no se respetan ni ellas mismas? Si me preguntan a mi, perdieron todo mi respeto cuando se aglomeraron frente a las iglesias, haciendo demostraciones de abortos de la Virgen Maria. Entrando a la Iglesias a golpear a la gente que asiste y maltratarlos. Vi un video en donde una de estas mujeres ataca con un paraguas a un hombre saliendo de la iglesia. Yo sé que soy una católica ferviente, pero esto no tiene nada que ver con la religión, tiene que ver con el respeto. El respeto que ellas exigen tan gloriosamente.

Benito Juárez dijo, “El derecho al respeto ajeno es la paz.” Entiendo que estén heridas, ofendidas, que luchen contra las violaciones, los asesinatos de las mujeres, la violencia y el maltrato, eso es algo que toda la humanidad debería de pelear, no solo un grupo, pero no pueden hacer lo mismo que ellas denuncian.

Gritan “Ni una menos”, pero para arrancarse a sus bebitas de sus vientres, la famosa consigna, no cuenta ni existe. Cientos de mujeres han hecho historia y han cambiado el rumbo de la misma y ninguna lo hizo quemado, desnudándose, destruyendo, agrediendo, ofendiendo ni asesinando. Han mejorado su argumento, no elevando su voz. Han demostrado con hechos y no palabras de lo que somos capaces las mujeres, de lo grandiosas que somos.

Yo no vengo a decir que no luchen, que no se opongan, pero que lo hagan con un sentido lógico, sabiendo lo que hacen. Estoy segura que la mayoría de estas mujeres que andan manchando paredes, obras arquitectónicas, proclamando el inicio del matriarcado, insultando fieles, profanando iglesias, no tienen ni idea del por qué ni en qué están cimentadas. Se justifican en la libertad de expresión, pero ¿Dónde quedan las libertades de creencias? ¿Dónde queda el respeto?

Estoy segura que Las Mariposas, lejos de sentirse orgullosas de su legado, se encuentran decepcionadas de lo que se ha hecho con su pensamiento. Lejos de ser una lucha constante, progresista y objetiva, se ha vuelto odio e ignorancia colectiva.
Espero que por todas las causas que peleamos, encontramos siempre el respeto de los otro, sabiendo que mi derecho termina cuando comienza el del otro. Yo vengo de una familia con modelos de mujeres fuertes. Desde mi abuela, mi mamá y mi tía aprendí que ser mujer no es fácil, pero es lo máximo. Se lucha por lo que se quiere, ya que se atrapan más moscas con una gota de miel que con una jarra de hiel.

¡Feliz Viernes!

😊

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