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El Viernes de Nicole

¡No te rindas, por favor!

Este Viernes de Nicole está marcado por algo que me ha impactado. El lunes murió, de manera voluntaria la poeta hondureña, Tezla Abastida, con solo 24 años de edad. Yo no la conocía, ni sabía de ella, pero cuando leí su biografía realmente me sorprendió la cantidad de logros alcanzados a tan corta edad. Vi sus fotografías y me parecía una mujer hermosísima. Se veía genuinamente alegre, no conozco las causas que la llevaron a tomar esa fatídica decisión, pero si se que Honduras perdió una gran mujer, una excelente escritora y una brillante periodista. Yo no puedo creer que una persona como ella, habiendo vivido un sin fin de experiencias, viviendo en diferentes países, con tantos logros, siendo de una familia linda e integrada, con una voz tan clara y fuerte, haya desaparecido del mundo. Leí la descripción de su novela, donde la protagonista es una periodista con una voz fuerte, enamorada de su depresión, amante del suicidio y amiga de la soledad. De verdad que al leer esto, me ericé por completo.

¿Qué lleva a una persona a tomar esta decisión? ¿Qué te hace perder la esperanza? ¿Qué te hace rendirte ante las circunstancias de la vida?

Empecé a leer y a indagar sobre los suicidios, las causales, las circunstancias. Desde que empezó este año, el número de personas suicidadas en Honduras ha aumentado, aunque seguimos teniendo unos de los porcentajes más bajos en Latinoamérica, el número se ha disparado desde marzo a 97 suicidios consumados y 57 intentos de suicidio. El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (CONADEH), estableció que en los últimos 10 años se han suicidado 2,750 personas, lo que indica un índice de 27 suicidios por mes.

Mientras leía todos estos datos, encontré un cuadro mucho más aterrador aún. Una descripción gráfica de la biografía social y cultural de la persona suicida en Honduras. Estos datos helaron por completo mi sangre. Describe que las edades de suicidio en Honduras oscilan en hombres de 20-29 años y las mujeres de 15-25 años, el 80% son solteros y el 20% casados. En un 60% (siendo la cifra más alta) la escolaridad de estos es de educación media. El rango social indica que el 58% provienen de zonas urbanas y un 42% de zonas rurales. La tabla finalmente establece los porcentajes del mecanismo que utilizan para acabar su vida es en un 56% el ahorcamiento, un 30% la intoxicación y 14% armas de fuego.

Yo veía estos datos y el corazón se me arrugaba. La mayoría de personas que toman la decisión de acabar con su vida, están empezando a vivir, no tienen una familia, son personas con cierto nivel de educación, personas que tienen un nivel de vida estable. Teniendo tanto y aún así sintiendo que la vida no está hecha para ellos.

Mientras seguía en mi búsqueda por entender un poco más acerca de los suicidios, llegué a un artículo que relacionaba directamente el suicido con la depresión. Mientras lo leía, me asustaba ya que indicaba que en su gran mayoría, la población no cree en la depresión y que ni si quiere la tratamos como una enfermedad y por ende, causa de muerte.

En latín depresión significa, opresión, encogimiento o abatimiento. Es un diagnóstico psiquiátrico y psicológico que describe un trastorno del estado de ánimo, transitorio o permanente, caracterizado por sentimientos de abatimiento, infelicidad y culpabilidad, además de provocar una incapacidad total o parcial para disfrutar de las cosas y de los acontecimientos de la vida cotidiana.

Pero, ¿Sabían ustedes que es una de las causas menos tratadas? ¿Sabían ustedes que un 70% de las personas ha tenido o pasa por periodos de depresión alguna vez en su vida? Yo quería saber qué podía llevar a jóvenes, que lo tienen todo, a caer en una depresión. Descubrí que si bien es cierto hay incidencias de abusos sexuales y problemas sociales, sin embargo, la mayoría lo que están es inconformes con la vida que llevan y simplemente deciden terminarla. Encontré artículos conectados con el tema de la comparación y lo fácil que resulta hoy en día caer en la misma, debido las redes sociales.

Hoy en día ingresamos a las redes sociales, y por lo menos, yo, siendo EXTREMADAMENTE honesta, me fijo, en mis “Likes” en el Viernes de Nicole. Reviso el contacto que la gente tiene con mi página. Y claro que más de alguna vez he dicho “¿por qué mi blog no es tan popular como el de fulanito o menganito?” Así como yo, me imagino que hay muchos, aunque les de miedo admitirlo. Publicamos nuestros logros, nuestros aciertos, nuestras dichas y alegrías, rara vez publicamos nuestros dolores y nuestras carencias.

Seguimos mil páginas de moda para siempre andar hermosos. Las páginas de las dietas, ejercicios, maquillaje y todo esto está muy bien, pero ¿Qué hacemos para nutrir nuestra alma, nuestra salud mental? Nosotros queremos nutrir nuestro cuerpo, vernos bien, pero se nos olvida nutrir nuestra alma y nuestra mente. Nos hemos llenado de tantas inseguridades, queremos esconder todo lo que no nos gusta de nosotros, en lugar de ir sanando esos espacios con amor propio, aceptándonos y amándonos. Creemos que estamos en alguna carrera y comparamos nuestro proceso con el de otros, y nunca dos procesos o dos vidas son iguales.

Hoy yo quiero recordarles a todos los que puedan leer esto: ustedes son dignos, son suficiente y están sanando. Que su proceso no sea igual al de otro está bien, tranquilos, la vida no es un carrera, la felicidad es un camino que se construye a diario. Seamos auténticamente felices con lo que venga, porque la vida es bella, aún y con todas sus chingaderas, es verdaderamente bella. Cuando somos genuinamente felices se refleja externamente, e incluso es contagioso para los que nos rodean. No nos rindamos, no cedamos ante el miedo de no ser iguales a los demás, de no compaginar, de no triunfar. Nadie publica sus fracasos.

Con estos números tan aterradores no podemos seguir ignorando que la depresión y los suicidios son un hecho. ¡Abramos nuestros ojos! ¡Alertemos nuestros sentidos! ¡La depresión se está convirtiendo en un pandemia y no estamos haciendo nada para detenerla! Nada en esta vida es permanente, ni si quiera nuestras tristezas. Aún nuestro peor día, solo durará 24 horas, siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien. Busquemos ayuda, rompamos el tabú, agarrémonos de Dios. La salud mental es una prioridad.

😊

¡Feliz Viernes!

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