El Viernes de Nicole

Quizá 2

¡Uy! Espero que estos viernes de Nicole no sean como las cabañuelas, que los primeros 12 marcan la pauta para el resto del año. Porque, ¡sí que vamos tarde!

Con todo y lo tarde que puede ser, hoy les traigo un mensaje sobre las oportunidades que nos brinda la vida. De todas las puertas que existen y lo que cada una encierra. Y más decisiones que debemos tomar acerca de lo que nos previene a acercarnos a estas puertas.

Hace 5 meses escribí un Viernes de Nicole acerca de los “quizá” en la vida. Concluía después de una enredada explicación, que los quizá son cabrones e inevitables. Incluso decía que eran necesarios en la vida. Sigo creyendo que son cabrones, pero ya no creo que sean necesarios. Verán, creo que los quizá se presentan como ideas que retrasan las oportunidades en nuestras vidas. Si, así como lo leen: retrasan nuestros objetivos.

Hace 5 meses que escribí ese Viernes de Nicole, un quizá me había dado vuelta en la cabeza como no les puedo explicar. Era una idea y un sentimiento fuerte dentro de mi. Sin embargo, seguí consejos y apliqué el muy famoso “Yo siento lo que siento porque pienso lo que pienso”. Muy conscientemente tomé la decisión de ponerle un alto a ese quizá, el cual yo juré no me traería nada bueno. Lo veía como una puerta cerrada contra la cual me estrellaría sin posibilidad alguna que se abriera. El tiempo y la vida me demostraron lo errada que era mi conceptualización. Yo seguía pensando en mi quizá por mucho que quise huirle. Por más que me cerrara al quizá, entendí que era un miedo que tenía y que no lograría avanzar si no lo enfrentaba.

De lo que me di cuenta, en estos 5 meses, es que los quizás son puros miedos que nos retienen de encontrarnos con las puertas que nos corresponden en la vida. Me di cuenta que los quizás fueron hechos para retarnos y para que superemos nuestros miedos más grandes. Los quizás, al final del día, solo son excusas. Excusas que ponemos para evitar enfrentarnos a nuestros temores más grandes. Al final del día resultan en limbos con los cuales no hicimos nada y, ¡qué terrible ir por la vida lleno de limbos! Así que no nos quedemos con los quizás. ¡Enfrentémoslos! Es solo una puerta que tendremos que medio empujar para ver que es lo que depara.

Yo decidí vencer mi miedo y enfrentarme a mi quizá. Lo que pensé que era una puerta cerrada e inútil y que prometían más de lo que daba, era erróneo. Me encontré con una entreabierta que resultó ponerse irresistible. ¡Venzan sus quizá! Y dense cuenta en que ser valiente no sale tan caro.

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