El Viernes de Nicole

Vive hoy, mañana no existe

Hoy la mayoría de ustedes leerán mi Viernes de Nicole desde sus hogares. Algunos relajados, otros trabajando, pero lo que sí sé, es que todos tendrán el sentimiento colectivo de incertidumbre y pánico que estamos viviendo por el COVID-19. Hoy por hoy, al encender nuestros televisores, abrir nuestros teléfonos o platicar con nuestro allegados, todo gira alrededor de esta crisis mundial. Yo me había prometido no escribir un Viernes de Nicole acerca del virus, porque de verdad nunca pensé que nos confinara dentro de nuestros hogares. Honduras ha pasado por tantas crisis que pensé que este mortal virus sería un día de parque para nosotros. Mis Viernes son especialistas en encontrar lo positivo y he encontrado varios resquicios de luz dentro de tanta oscuridad.

El lunes yo me presenté a mis labores a las 7:50 de la mañana y la 1 de la tarde ya me encontraba en mi casa por el riesgo que podíamos correr a contagiarnos. Pensé que la vida seguiría normal. Me levantaría, habría desayuno y los muchachos que ayudan en mi casa estarían aquí para hacer las labores domésticas. En mi cabeza sería un día común y corriente con sus ires y venires, lo único distinto sería no ir a trabajar. Cuán equivocada estaba.

Desde el lunes, ya los muchachos que prestan los servicios en mi casa, no pudieron encontrar transporte. Obligándonos tanto a mis papas como a mis hermanos y a mi a realizar todas las labores domésticas. Mi papá cocina, mi mamá y yo limpiamos. Mis hermanos se encargan del jardín y de los animalitos. Cosas que en nuestra rutina diaria jamás van incluidas. Ha sido no solo un ejercicio de labores domésticas, pero un prueba de convivencia.

Foto: El Viernes de Nicole

Usted podrán ver mis fotos y decir que para nosotros es fácil porque nos vamos de viaje los 5 juntos y nos disfrutamos y nos amamos, pero una cosa es irse de viaje y la otra es estar en el mismo lugar, sin otra distracción más que nosotros 5. Sin embargo, estos 5 días juntos sin ningún tipo de ayuda, sin ver a otras personas, nos han recordado de lo sencilla que puede ser la vida. Hemos disfrutado de cada uno. No nos hemos ni si quiera encerrado a ver series maratónicamente cada quien en su cuarto. Hemos colaborado, hemos reído y nos hemos apoyado en cada una de las cosas que debemos de hacer. Hemos aprendido a vivir de una manera más simple, menos complicada, porque la vida es simple, los complicados somos nosotros.

La vida nos va dando tantas comodidades que pensamos nunca más podremos vivir sin ellas. Vemos de menos cada uno de los tesoros que tenemos porque estamos tan acostumbrados a ellos y creemos que nunca se nos van a acabar. Vamos dejando que nuestras relaciones se vuelvan estériles porque las limitamos a un mensaje. Postergamos salidas con personas que amamos porque siempre estamos muy cansados. Descuidamos nuestra salud y no valoramos lo importante que es tenerla. Nos quejamos de nuestro trabajo constantemente, sin tomar en cuenta todo lo que depende de él. Dejamos pasar tantas cosas porque siempre habrá otra oportunidad para hacerlas.

La vida no se trata de que nos dé un susto para que nos demos cuenta de los importante que es disfrutar el tiempo y que no hay que perderlo. Es de disfrutar y gozar cada momento. Se trata de valorar a cada una de las personas que tenemos cerca. Las bendiciones que Dios nos ha dado: tener una casa, un trabajo, libertades, comida rica y la más grande de todas, una familia amorosa. Es saber aprovechar cada espacio, cada momento y de verdad disfrutarlo, con todo lo que traiga sea bueno o malo.

Foto: El Viernes de Nicole

Yo he aprendido a valorar a cada persona, cada momento, cada lucha y cada comodidad que tengo. Es fácil para mi decir “Me quedo en casa”, porque gracias a Dios tengo comida, un techo, un soporte, pero ¿la gente que gana día a día? ¿Qué pasa con ellas, qué pasa con sus familias? Si hay un momento de dar gracias por todo lo que tenemos es ahora. Es el momento de replantear nuestra vida y nuestras prioridades. Es el momento de ver a quienes nos rodean y dar gracias por su existencia y por todo lo que hacen por nosotros. He disfrutado cada uno de estos días poniendo mi granito de arena en mi hogar. He disfrutado como hace mucho no lo hacía un buen libro. He podido tener mi tiempo a solas con Dios, sabiendo que mi relación con ÉL no depende de un lugar, si no de cuánto yo lo busque. Han sido dias como les digo donde he disfrutado de los placeres más sencillos.

La vida nos puede puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos. Tenemos que vivir el ahora ya que el terreno del futuro es demasiado incierto. Cuando salgamos de esta, que sé que saldremos, espero que descubramos que nos hemos convertido en las personas que siempre hemos querido ser, las personas que se espera que seamos: mas sencillas, más cálidas, más amorosas y más conscientes.

Los llamo a que estos días cuidemos de nosotros y de los nuestros y que de la mano de Dios salgamos mejores personas, más humanos de esta crisis.

😊

¡Feliz Viernes!

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