
La entrevista del pintor Krisstoopher Andrés Sagastume Matamoros para la serie El arte de mi país by ICONOS Mag y Banpaís Honduras
En sus obras predominan la figura humana, el simbolismo y una búsqueda constante por construir imágenes
ICONOS Mag
Texto Luis Hernandez / Fotos Ángel Gabriel Sarmiento
13 marzo, 2026
Tegucigalpa. Krisstoopher Andrés Sagastume Matamoros, artísticamente Kriss Sagastume, representa a la juventud artística de Honduras que busca posicionar su nombre en la cúspide del arte nacional y trascender.

Sus 24 años de edad lo presentan como una promesa artística, pero su talento y formación permiten que sus obras sean aclamadas por los consagrados maestros del pincel. Tiene mucho que dar.
Nacido en la capital de Honduras, es un contemporáneo que pinta como si tuviera décadas dedicándose a las artes. Es consciente que su carrera está en ascenso para convertirse en referente del dibujo y la pintura.
Creció en un hogar donde la curiosidad y el apoyo familiar permitieron que la imaginación tuviera espacio para expandirse.
Es hijo de Fanny Matamoros y Eddie Sagastume. Desde pequeño descubrió que el lápiz y el papel estaban en su lenguaje más íntimo. Se dio cuenta que era capaz de traducir y comprender pensamientos, emociones y preguntas que aún no sabía expresar con palabras.
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Su niñez estuvo marcada por múltiples intereses. Jugaba fútbol, practicaba karate y exploraba distintos deportes, pero siempre regresaba al mismo lugar donde era feliz: el dibujo.
Era ahí donde encontraba su territorio más personal, un espacio donde la creatividad comenzaba a abrir camino y sus ojos se dilataban para lo que más le atraía en el sendero del aprendizaje.
Su pasión por el arte encontró un punto de inflexión cuando ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes. Motivado por la sugerencia de su madre, consolidó su vocación artística para ser parte del mundo de la exposición de ideas mediante trazos y colores.


En las aulas de la academia, Kriss Sagastume comprendió que la pintura no solo era una habilidad, sino una forma de pensamiento.
Aún así, no se consideraba un alumno destacado. Él mismo recuerda que no era precisamente el mejor estudiante.
Algunas materias no despertaban su entusiasmo. La cerámica, por ejemplo, nunca logró conquistar su interés y en más de una ocasión prefería evitar la clase.
Pero dentro de ese panorama, había un universo donde su talento encontraba verdadera resonancia. Ese espacio era la pintura y lo sigue siendo hasta ahora.


Durante esos años también comenzó a comprender una verdad fundamental para su carrera: el talento por sí solo no era suficiente.
Para él, el arte no depende únicamente de una habilidad natural, sino de algo mucho más difícil de sostener en el tiempo. Para él, eso tiene nombre y es la disciplina y la constancia.
Su tío Orlando Roque, un renombrado artista plástico de Honduras, iluminó el camino del joven pintor que ahora desea dejar huella en la historia del arte nacional.
Se inclinó hacia la pintura al óleo sobre lienzo, una técnica clásica que conecta su trabajo con la tradición artística que admira.


Esas primeras etapas creativas estuvieron profundamente influenciadas por el arte barroco europeo, particularmente del pintor italiano Michelangelo Merisi da Caravaggio.
De ahí nacieron sus primeras obras, caracterizadas por atmósferas oscuras, contrastes dramáticos de luz y temas de fuerte carga emocional.
En sus obras predominan la figura humana, el simbolismo, un poco de religiosidad, mitología y una búsqueda constante por construir imágenes que dialoguen con la historia, la cultura y las tensiones sociales.
Su visión comenzó a tomar una dimensión más conceptual en 2022. La participación en una bienal de pintura lo llevó a profundizar en la idea detrás de cada proyecto, obligándolo a pensar no solo en la estética, sino también en el discurso que sostiene cada pincelada.
La obra presentada exponía un tema social complejo. Abordaba la realidad de las personas que viven en barrios vulnerables y las decisiones difíciles que muchas veces realizan para sobrevivir.


Kriss Sagastume pertenece a una época profundamente conectada con la tecnología. Según su experiencia, las redes sociales y las herramientas digitales no representan una amenaza para el arte tradicional, sino una oportunidad de expansión.
Instagram es su principal aliado para que su nombre esté en la vitrina virtual, pues mediante la red social presenta sus piezas que han sido cotizadas dentro y fuera del país.
Hoy, Krisstoopher Andrés Sagastume Matamoros forma parte de una generación de artistas hondureños que, desde la disciplina y la constancia, buscan construir un lenguaje más inédito, más intrínseco a sus ideales e ideas.
Utiliza el living room de su hogar como taller creativo, mientras logra consolidar su estudio que actualmente se encuentra en remodelación.
Además, cualquier rincón o espacio es perfecto, porque para él, lo único que necesita son sus pinceles, las pinturas y el lienzo. Sin más que decir, el arte está ahí y ya tiene nombre y apellido.

Joven, ambicioso y profundamente comprometido con su oficio, su objetivo es claro. Quiere llevar su obra más allá de las fronteras y posicionar su nombre dentro del panorama artístico nacional e internacional.
Para él, el arte no es solo una práctica creativa. Es una forma de pensar, de cuestionar y de imaginar el mundo. De retarse para comprender que es capaz de eso y mucho más.
No sólo es un rostro bonito. Es una mente con fundamentos propios y una sangre cuyo ADN tiene el arte que ya plasma con total naturalidad y expertise.
Su talento es la prueba de que no triunfa quien obtiene excelentes calificaciones, sino la persona que se mantiene constante, hace lo que ama y su camino está enfocado hacia el éxito.
Krisstoopher Andrés Sagastume Matamoros es el cuarto artista que se une a la serie El arte de mi país by ICONOS Mag y Banpaís Honduras para contar su historia llena de color y aspiraciones.


¿Cómo era su niñez en el lugar donde creció?
Mi niñez fue muy artística. Desde pequeño siempre he pintado y dibujado. Tuve una familia que me apoyó en ese aspecto.
¿Cuál fue el primer momento cuando empiezan esos capítulos en el arte?
El capítulo específico fue mi entrada a Bellas Artes. Creo que ese fue el boom que hizo que de verdad quisiera ser artista.
¿Por qué decide entrar a la Escuela de Bellas Artes?
Entré gracias a mi mamá, quien me habló de la escuela. Hice el examen de admisión y, aunque obtuve 69 por ciento cuando pedían el setenta por ciento. Al final logré ingresar.



¿Desde pequeño ya tenía dotes artísticos?
Sí. Siempre dibujé. Practicaba deportes como fútbol, voleibol y karate, pero lo que más me gustaba era dibujar, luego pintar y después hacer esculturas.
¿Qué le gusta más: los deportes o el arte?
¡El arte! Mil veces el arte.
¿Por qué?
Creo que el arte es donde te puedes expresar abiertamente. En el fútbol es solo jugar y meter goles, lo cual es divertido, pero el arte tiene esa rama filosófica donde te puedes expresar acerca de quién eres y qué te gusta.
¿Qué le enseñaron en la Academia de Bellas Artes?
No fui el mejor alumno, pero destaqué en pintura. La cerámica no me gustaba. La pintura fue donde más sobresalí.


¿Hubo un conflicto entre su talento nato y lo académico?
No creo que exista el talento nato, es más bien disciplina. Sinceramente, no hubo ningún conflicto.
¿Cuándo siente que necesita crear para empezar a plasmar sus ideas y emociones?
Desde que tengo memoria siempre he querido expresarme, pero como artista profesional fue exactamente en el año 2022. Hubo un concurso llamado Bienal de Pintura que exigía explicar el concepto y el porqué de la obra. Ese fue el momento de quiebre que me exigió conceptualizar.
¿Cuál era ese primer concepto?
Hablé acerca de un tema controversial: la gente pobre en los barrios y cómo a veces pueden llegar a hacer cosas indebidas para salir adelante.
¿En qué momento se da cuenta de que su talento ya no es de principiante, sino de alguien que puede aspirar a ser profesional?
Siempre he sabido bien lo que quiero. Quiero ser el mejor artista del país. Obviamente, con todo el respeto a los grandes maestros que han dejado huella en Honduras, pero quiero llegar a ser el mejor.


¿Hay algún maestro considerado del arte que lo haya iluminado?
Mi tío Orlando Roque, que también es pintor y artista plástico. Es buenísimo. Pero mi gran inspiración y centro focal es Armando Lara.
¿Sentía que se equivocaba en sus inicios artísticos?
¡Sí! Pintaba temas bien raros. Ahora que estoy leyendo más libros, mi mente se expande y creo que salen mejores obras.
¿Se considera maduro artísticamente?
Todavía no. Siempre se puede ir mejorando, así que estoy en proceso.
¿Cuáles son esos procesos de los que está aprendiendo?
El proceso se lleva más con el tiempo y las vivencias. A raíz de eso, uno puede hacer diferentes obras con sentimientos distintos. Todavía soy joven, así que tengo mucho por delante.

¿Qué tan importante es la constancia?
Es lo más importante. Mucha gente piensa que solo es talento y pintar bien, pero no; lo verdaderamente difícil es la constancia. Hay veces que no quiero pintar, pero tengo que hacerlo, y eso es lo que me motiva a ser mejor cada día.
Siendo un artista joven, ¿sus ideas son fáciles de plasmar o de repente hay dificultad?
Son fáciles en el sentido de la investigación. Ahora con las redes sociales y el internet, todo es accesible, así que tengo esa facilidad.
¿Qué tanto se apoya en la tecnología?
Bastante. Soy del pensamiento de que lo que está en tu época es una herramienta más que debes usar. La fotografía, las redes sociales, todo sirve para exaltar más mi nombre.
¿Qué temas que encuentra en redes sociales cree que merecen ser plasmados en una obra?
Hay variados pero busco plasmar temas de la historia hondureña que encuentro en internet.
¿Como cuáles?
Por ejemplo, hice una obra llamada «Primero de mayo», que habla sobre la huelga bananera. Desconocía el tema, pero lo vi en internet, me empapé de ello, leí libros y creé la obra.

Técnicamente, en el arte, ¿cuál es su especialidad?
Hago de todo: acuarela, dibujo, escultura. Pero lo que más me gusta y en lo que mejor soy es en pintura. Uso una técnica que se llama óleo sobre lienzo, que se utiliza desde la antigüedad.
¿Qué temas expresan sus piezas?
Depende de la pieza. Cada una es un mundo diferente. Siempre busco que todas lleven un vínculo y se sienta que pertenecen a un solo mundo.
¿Es un artista al que le encanta usar el color?
Sí, color, textura, figura, de todo.
¿Qué material le permite expresar mejor esos sentimientos?
No puedo encasillarme en un solo material; todos sirven para expresarte.


¿Ha habido obras con errores o cuyo resultado no le ha satisfizo?
Bastantes. La gente quizás no lo sabe, pero si hago una obra y no me gusta, la boto o la quemo. Nunca salen a la luz.
¿Y qué le indica que una obra está perfecta?
Es un sentimiento. Si al artista no le gusta, lo siente por dentro y dice: «No, esto está mal». A veces se puede buscar un arreglo, pero otras veces es tan complicado que es mejor hacer otra obra.
¿Algunas situaciones cotidianas han sido expresadas en sus piezas?
Cotidianas no tanto. Me gusta mucho lo antiguo. Creo que soy un puente entre lo antiguo y lo contemporáneo.
¿Cómo espera que el espectador se acerque a su trabajo?
En estos tiempos, creo que lo mejor sería a través de las redes sociales o buscándome en museos.
¿Recuerda cuál fue su primera exposición?
¡Sí! Fue en una colectiva en la Galería Nacional de Arte GNA en homenaje a Juan Ramón Molina.
¿Cómo se sintió al estar rodeado de artistas consagrados?
En ese evento éramos solo emergentes, pero hace dos años estuve en un evento con ochenta y cuatro artistas ya consagrados, nacionales e internacionales como Armando Lara, Santos Arzú Quioto y Julio Vizquerra.
Yo era el único joven. Fue un gran logro para mí porque ellos han sido mi influencia en el arte hondureño.
¿Le gustaría igualar alguna de esas carreras o piensa hacer su propio camino?
No me gusta comparar. Esos maestros antiguos hicieron el camino para que uno pase. Estoy agradecido porque, gracias al camino que ellos trazaron, hoy yo estoy caminando por él.


¿Cómo lograr que a su generación le guste el arte?
El arte es subjetivo. Habrá gente a la que le guste mi obra y gente a la que le gusten las obras de otro maestro hondureño, pero al final, ambos son arte.
¿Cuándo decide empezar a publicar sus obras en las redes sociales?
Desde que creé mi Instagram, siempre he subido mis obras.
¿Considera que las redes sociales son la mejor plataforma para comercializar el arte?
Hoy en día sí, porque es más accesible. Alguien en China puede ver mi obra gracias a que las redes sociales lo facilitan. Aprovecho esa herramienta al máximo.
¿Ha vendido obras fuera de Honduras?
Sí, he vendido unas cuantas. En Estados Unidos, España y El Salvador.

¿Cuál ha sido la evolución desde sus primeras obras a la actualidad?
Mis primeras obras eran bien barrocas y oscuras, porque estaba muy influenciado por el arte barroco italiano, exactamente por Caravaggio. Él pintaba temas callejeros con muchos oscuros. Poco a poco he ido evolucionando a temas más contemporáneos.
¿Le gusta el arte abstracto?
Me gusta verlo. Es fascinante, pero no lo haría porque ya hay gente que lo hace mejor que yo.
¿Cómo inicia una obra Kriss Sagastume?
Inicio desde la idea: tal vez la sueño o me llega en un momento de relajación y ataraxia. Rápidamente busco dibujarla o escribirla. Luego sigo los pasos hasta llegar a la composición, hago fotos a modelos, lo dibujo en grande en el lienzo y comienzo a pintar. Me tomo unos tres meses en cada obra porque casi todas son grandes.
¿Qué es lo que más le gusta pintar?
La figura humana es lo que más predomina en mis cuadros. Creo que es lo más académico que hay; además, el movimiento del cuerpo y los colores de la piel son interesantes de crear.


¿Dónde pinta actualmente?
Actualmente pinto en mi estudio, pero como está en construcción, estoy pintando en mi sala. Soy bien práctico para pintar.
¿Le gusta crear obras de gran magnitud o varían en tamaño?
El tamaño varía un poco, pero prefiero las obras grandes porque son más imponentes y creo que quedan más en la historia.
¿Qué tan comprometido está con el arte nacional?
Bastante. Diría que al ciento uno por ciento.
¿Cuándo decide que una idea puede ser una gran obra?
Es bien subjetivo. Quizás una obra que para mí es mala, otra persona la ve como buena, y viceversa.
¿Cómo luchar contra esa subjetividad para que cualquier obra sea aprobada?
Creo que no se puede luchar contra eso y tampoco pinto para buscar aprobación. Pinto lo que me gusta, lo que siento y lo que quiero expresar.

¿Qué comentarios ha recibido con respecto a sus obras?
Bastantes comentarios negativos, la verdad. Dicen que copio a otro artista o que no pinto yo. Al final, no le hago caso a esos comentarios, ni me interesa quiénes los dicen.
¿Qué tan importante es para usted que una obra genere preguntas?
Bastante. Prefiero que genere más preguntas que respuestas y que la gente busque un significado en cada obra, porque me gusta mucho lo simbólico.
¿Qué emociones busca generar en las personas cuando llegan a una exposición y ven una obra suya?
Más que emociones, me gustaría que pensaran que están frente a una obra maestra.
Siendo tan joven, ¿qué cree que le falta en su carrera artística?
Bastante. Quiero mejorar año con año y ojalá nunca tenga fin ese proceso. Si llego a un punto en el que me estanco, buscaré hacer otro concepto, ya sea abstracto o conceptual, pero el punto es evolucionar.


¿Qué piensa sobre la inteligencia artificial en el mundo artístico?
Creo que es una herramienta más. No pienso que me quitará el trabajo. Ese es un pensamiento tonto. La veo como una herramienta, como lo fue la cámara, que se puede usar para que tu obra quede mejor. No tengo ningún inconveniente con ella.
¿Cree que esta herramienta va a superar al arte a mano?
Creo que el arte a mano es mejor porque a los humanos nos gusta sentir que algo costó hacerse. Por eso creo que la IA es solo una herramienta más.
¿Qué tan exigente es con su trabajo?
Bastante. A veces termino una obra y si no me gusta, la desecho. Siempre he sido bien perfeccionista en ese aspecto.
¿Cuándo considera que una obra está lista para exponer o vender?
Creo que es un aspecto sentimental. Uno lo siente bien al fondo cuando la obra ya está lista.

¿Qué tanto apoyan los artistas consagrados a las nuevas generaciones?
Aportan bastante con el simple hecho de que siguen pintando. Eso nos motiva al verlos. No tienen que enseñarte algo directamente. Al ver su camino trazado, uno puede asimilar hasta donde puede llegar.
Si pudiera recibir una masterclass de alguno de ellos, ¿con quién sería y por qué?
Con Armando Lara o con Santos Arzú Quioto, porque son la cúspide del arte hondureño contemporáneo. Los conozco a ambos, pero nunca hemos interactuado en ese aspecto y me gustaría aprender más de ellos.
¿Qué tan complicado es para un artista joven incursionar en el arte?
Es bien complicado. La gente se fija en ti cuando ya eres conocido, pero antes de eso es un camino exhausto.
Yo empecé a pintar y por años no vendía nada. Aun así era constante, pintaba todos los días para mejorar y darme a conocer. Hace apenas unos dos o tres años comencé a vender.
¿Ha recibido algún reconocimiento nacional o internacionalmente?
Todavía no, pero siempre lo estoy buscando. Esperemos que llegue pronto.
¿Qué tan importante es expresar el cuerpo humano en sus obras?
Es fundamental. Creo que es algo mío que me diferencia de los demás artistas. Mucha gente pinta árboles o paisajes, en mi caso son los cuerpos humanos.
¿Esa fascinación viene porque cree que el cuerpo humano es perfecto?
No creo que sea perfecto, pero son esas imperfecciones las que hacen que parezca perfecto. Al final, la perfección es solo una palabra redundante. No existe lo perfecto o imperfecto, sencillamente existe lo que es.


¿Dónde espera llegar Kriss Sagastume?
Aspiro a llegar a lo más alto del país y del mundo. No quiero estancarme solamente en ser el mejor artista hondureño, sino quiero ser uno de los mejores a nivel mundial.
¿Qué sabe de Pablo Zelaya Sierra?
Sé bastante de él. Es el padre contemporáneo de la plástica en Honduras.
¿Por qué es tan difícil el camino en el mundo artístico en Honduras para un joven?
Creo que la sociedad piensa que solo cuando eres mayor puedes darte el lujo de ser un artista reconocido. Estoy en contra de eso, porque alguien de quince años puede pintar mejor que alguien que lleva veinte años pintando, pero la gente no lo ve como artista por ser joven.
¿Por qué a la mayoría de la juventud hondureña casi no le interesa el arte?
Creo que no le gusta porque no hay tanto apoyo por parte del Gobierno ni de la sociedad. El arte está en segundo plano. Pero no los culpo, cada quien tiene sus gustos.

¿Kriss Sagastume vende por su cara bonita o por su arte?
Creo que vendo por ambos. Al final es una herramienta más, si tengo algo a mi beneficio, lo voy a usar para que mi carrera crezca más.
¿Hay alguna técnica que le gustaría perfeccionar a futuro?
El óleo sobre lienzo, que es el que uso ahora. Quizás pinto bien, pero siempre quiero mejorar.
¿Por qué la pintura y no la escultura?
Porque la pintura es más trascendental. En Honduras la escultura no es tan apoyada, en cambio la pintura le gusta más a la gente, la adquiere más y es más fácil encontrar un espacio para colocar una obra.
Para usted, ¿quién es el padre del arte en Honduras?
Pablo Zelaya Sierra.
¿Qué paleta de colores caracteriza sus obras?
Se basa en diferentes tonos, pero los que más se ven en mis obras son los colores sienas, verdes y rosados.


Para un artista joven que no tiene apoyo en sus inicios y quiere dejarlo, ¿qué mensaje le puede dar?
Que si uno quiere ser grande, lo importante es creer en uno mismo. Tienes que buscarlo tú mismo porque nadie va a estar ahí ayudándote todos los días. El consejo es que sean constantes y siempre crean en ustedes mismos.
¿Pinta para vivir del arte?
Pinto para expresarme, pero obviamente también ocupo dinero. Todo el mundo come. Es mitad y mitad.
Si no fuera pintor, ¿qué sería?
Creo que nada. De verdad amo pintar, así que no me veo haciendo otra cosa.
Para aquellos jóvenes artistas de pueblos que no tienen internet para expresar sus obras, ¿han quedado a deber las autoridades encargadas de promover el arte?
Sería útil que las autoridades fueran a los pueblos y conocieran ese arte que seguramente está escondido en las personas. Pero si nos ponemos a pensar en qué pasaría, creo que saldríamos todos inconformes.
¿Es un artista bohemio o un pintor en ascenso?
Soy un pintor en ascenso. Estoy en contra de la idea de que todos los artistas deben ser bohemios, borrachos o andar en fiestas. Ese es un concepto del cine. El artista de verdad está en su estudio pintando y trabajando todo el tiempo que pueda.


En su caso, ¿cuánto tiempo le dedica a una obra?
A una obra le dedico meses. Al día pinto unas ocho horas; tengo una rutina donde pinto de nueve de la mañana a diez, descanso, retomo a las doce, descanso a las tres y vuelvo a pintar a las siete de la noche.
¿Nació en una época equivocada?
Creo que no. Estoy aquí ahora porque es como tuvo que pasar. Si hubiera estado en la época antigua compitiendo con Caravaggio o Rembrandt, creo que nunca hubiese resaltado tanto.
¿Ha tomado inspiración en ellos?
Sí, tomo mucha inspiración en el arte antiguo, como el del academicismo francés del siglo XVII. Me sirven como referencia e inspiración.
Si hubiera podido nacer en otro país, ¿en cuál sería?
En ninguno. La verdad es que estoy conforme, satisfecho y muy contento de ser hondureño.
Al momento de pintar, ¿prefiere el silencio o con música?
Prefiero pintar con música clásica, específicamente de Richard Wagner.
¿Qué sensación le da esa música para plasmar sus obras?
Me da un sentimiento de mucha tranquilidad, ataráctico, donde puedo pintar conforme y en calma.

¿Su pintura es introspectiva?
No. Creo que es más simbólica.
¿Cuáles son las mayores lecciones que le han dejado sus equivocaciones en alguna obra?
La mayor lección ha sido pintar siempre lo que yo quiero pintar y no lo que otros me quieran imponer.
¿Ya no se equivoca?
Me sigo equivocando como todo mundo, pero cada vez trato de que sea menos.
¿Cuándo considera que se alcanza la perfección?
Creo que nunca se podrá alcanzar la perfección en la pintura.

¿Qué mensaje le gustaría que las personas reciban al momento de ver su obra?
Me gustaría que se pregunten el porqué de cada cosa específicamente. Mi obra en parte es conceptual; si agrego un jarrón, significa algo. Quiero que busquen esa respuesta en la misma obra.
¿Cuál es su opinión sobre los jóvenes que prefieren salir de fiesta en lugar de formarse profesionalmente?
Cada quien es responsable de sus actos y decide a quién quiere llegar a ser. Pero a los artistas jóvenes les digo que esa vida es mala; si de verdad quieren ser exitosos, céntrense y pinten todos los días.
En una época fui fiestero como casi todo joven, pero aprendí que esa vida es un poco vacía y te estanca más de lo que te aporta.
Cuando no pinta, ¿qué le gusta hacer?
Prefiero leer libros e indagar en temas psicológicos, filosóficos y de mitología.
¿Alguno de esos libros se ha plasmado en sus obras?
Sí. Hay una obra en específica que todavía no he subido, que está influenciada e inspirada en el filósofo alemán Friedrich Nietzsche.


¿Tiene galerías privadas?
No tengo una galería privada; solo tengo mi estudio de pintura donde creo mis obras y ahí las tengo casi todas.
¿Sabe cuántas obras ha pintado en total?
En total, creo que he pintado unas 100 obras. Pinto lento, me doy un tiempo de tres o cuatro meses por obra, así que tengo poca cantidad.
Esas obras que tiene en su estudio, ¿alguna vez verán la luz?
Todo depende de si son buenas o malas. Si son buenas, creo que algún día estarán en un museo, pero si son malas, no podría exponerlas y terminarán desechadas.
¿No cree que es subjetivo ese pensamiento?
Puede ser subjetivo, pero al final es mi pensamiento y es mi obra, así que yo puedo decidir qué sale y qué no.

¿Dónde le gustaría que su obra llegue?
Me gustaría que mi obra llegue fuera de Honduras, para que la gente conozca que aquí también hay talento.
¿Hay algún país en específico donde le gustaría que esté?
Me gustaría que mis obras estén en todos los países, pero si es uno en específico, quizás Italia o Francia.
¿Se ve como mentor de futuros artistas?
No me veo como mentor; creo que cada quien sigue su camino. Para eso está la formación académica en la Escuela de Bellas Artes, para que los maestros te enseñen.
¿Considera que el arte que se enseña en Bellas Artes suele ser mejor que el talento de nacimiento?
Sí, lo que te enseñan en Bellas Artes te hace mejor. Si naces con talento harás buenas obras, pero si recibes clases de técnica, composición y color, obviamente serás mucho mejor.


¿Cómo imagina que se vería su mejor obra?
Siempre imagino que mi mejor obra será la que sigue después. Cada vez que hago una obra, busco que la siguiente sea mejor.
¿Está dispuesto a apoyar a los jóvenes artistas?
Sí, estoy dispuesto a apoyarlos con consejos, aunque sin enseñanzas académicas.
¿Qué huella le gustaría dejar a través de su arte?
Me gustaría dejar una huella como el mejor artista hondureño, estoy en ese camino.
¿Qué significa para usted crear arte en un país como Honduras?
Significa mucho precisamente porque es complicado. Tener eso en contra hace que me guste más hacerlo porque soy alguien muy competitivo.
¿El país le ha quedado a deber a sus grandes artistas?
Sí, el país ha quedado a deber a grandes artistas y creo que a todo un poco. Todos vamos en la misma bolsa.

¿A los cuántos años piensa retirarse?
Pienso retirarme hasta que me muera. No tengo un punto fijo. No me veo retirado de la pintura jamás.
¿Hay alguna técnica que le falta aprender a Kriss Sagastume?
Hay varias, pero sinceramente creo que ya sé cómo se manejan. No busco aprender, sino mejorar ese aspecto.
¿Apostaría por la cerámica?
Podría apostar por ella, y si lo hago estaría bien hecho porque soy bien académico, pero es algo que no me gusta hacer y no estaría conforme.
¿Se deprime cuando no hay musa? ¿Qué hace en ese caso?
Cuando no tengo inspiración, hago apuntes. Cuando tengo musa, hago composiciones y colores nuevos para usar después. Como nadie tiene inspiración por siempre, creo bocetos en mis buenos momentos para recurrir a ellos cuando me quedo sin ideas.
Si pudiera resucitar a un gran maestro como Da Vinci, Miguel Ángel o Botero, ¿a quién sería y qué le diría?
Me gustaría resucitar a Pablo Zelaya Sierra y agradecerle por haber creado todo este engranaje artístico en Honduras.


¿Se siente capaz de trascender ahora mismo con su obra?
Sí me veo capaz. Quizás hoy mismo no, pero a futuro estoy seguro que sí.
¿Cuál es el mejor regalo de arte que ha obsequiado a una persona?
Una pintura mía a mi novia. Ella ha sido un poco mi musa. Le regalé una obra de ella con una guacamaya roja a la par.
¿Cómo imagina su camino en los próximos años?
No quiero imaginarlo, quiero que suceda sencillamente y ver qué surge en el camino.
¿Qué piensa sobre el poco o nulo apoyo que reciben los artistas jóvenes por parte del Gobierno?
El apoyo es muy bajo. Sería egoísta exigirles que apoyen solo al arte cuando a veces tampoco apoyan al deporte. Más que todo, se exige que sea un buen país en general.
Actualmente, el arte en Honduras atraviesa una carencia de apoyo. ¿Qué aporta usted para salir de ese bache?
Yo puedo aportar creando obra; eso es lo que más puedo aportarle al país para que salga un poco de ese bache artístico.

¿Qué hace para ser un pintor diferente en Honduras?
Siempre leo libros. El ochenta por ciento de los artistas hondureños no leen y por eso se estancan. Cuando uno lee y se nutre de información, hace mejor obra y destaca más.
¿Qué obra literaria recomendaría a los artistas para que impulsen su técnica?
Recomendaría Fahrenheit 451 de Ray Bradbury, para que puedan ver un poco de la sociedad actual y saquen ideas para pintar nuevos cuadros.
¿Se ha topado con alguna obra que le haya causado envidia por no haberla creado usted?
Sí, he envidiado obras porque están bien hechas, pero eso me exige hacer una mejor. Me pasa bastante con obras antiguas, específicamente del maestro francés William-Adolphe Bouguereau. A él quiero superar.
¿Considera que la podría haber hecho mejor?
No sé si en este punto lo hago mejor, pero estoy seguro de que con los años lo haré.

¿Qué exigencias personales se plantea en su actual etapa y en el futuro?
Me exijo crear bastante obra para hacer una exhibición individual grande y de importancia para el país. Quiero exponer temas hondureños y llevar en alto esa cultura.
¿Qué mensaje motivacional comparte con las nuevas generaciones de artistas?
La constancia y la disciplina son lo mejor para crecer como artista en este país. Que sigan pintando todos los días, aunque no tengan dinero; en algún punto tendrán para hacer todo lo demás.
¿El talento es mayor que la disciplina?
Pienso que no. Al contrario, la disciplina lo es todo. Es fundamental.


¿Qué piensa del arte digital?
Es otra rama artística más. Me gusta ver arte digital, pero no me gustaría hacerlo a mí.
Siendo un centennial, ¿no le ha fascinado artes como el anime o el manga?
Sí, me gusta mucho ver anime, sobre todo el antiguo. A raíz de películas de Studio Ghibli como El viaje de Chihiro, he sacado ideas para hacer obras.
El día que Kriss Sagastume deje este mundo, ¿cómo le gustaría ser recordado?
Me gustaría ser recordado como uno de los mejores pintores que ha existido en esta tierra. Tengo ese pensamiento faraónico en ese punto.

¿Y si trasciende siendo joven?
Si lo hago siendo joven, sería igual de bien porque estaría vivo para poder experimentar ese sentimiento nuevo.
En un país donde el talento muchas veces crece en silencio, el respaldo marca la diferencia. Banpaís se consolida como un referente en el apoyo al arte hondureño, apostando por quienes construyen identidad desde la creación.



