Salud

Día Mundial de la Leche y su importancia en la dieta familiar

REDACCIÓN. Desde el año 2001 se estableció el 1 de junio como el Día Mundial de la Leche, para recordar la importancia de este alimento dentro de una dieta balanceada y saludable.

Uno de los principales aportes nutricionales de la leche es el calcio y en algunas etapas de la vida -en las que el organismo enfrenta diversos cambios hormonales y fisiológicos, el requerimiento diario de este mineral es necesario.

Por ello la nutricionista Patricia Vial, Gerente de Nutrición, Salud y Bienestar de Nestlé Centroamérica, nos amplia sobre el tema y explica las etapas en que el consumo de leche es aún más relevante.

1- El embarazo o período de lactancia

Si la alimentación durante el embarazo es deficiente en calcio, el organismo obtendrá de los huesos y dientes de la madre el calcio necesario para la formación del esqueleto del bebé, lo que provocará posibles deficiencias a largo plazo. 

En el caso de la lactancia, el calcio es un componente fundamental de la leche materna y por lo tanto su consumo contribuye al aporte de este nutriente esencial al niño.

2- La niñez y adolescencia

En estas etapas las necesidades de calcio son mayores, debido al acelerado crecimiento y desarrollo de los huesos y tejidos.

El requerimiento diario de este mineral es necesario para lograr una masa ósea óptima, algo que ocurre alrededor de los 20 años de edad. Además, es importante mantener un consumo óptimo, pues pasadas estas etapas la capacidad de absorción del calcio disminuye considerablemente.

El consumo de leche es imprescindible en prácticamente todas las edades. Foto: Pexels

3- La menopausia

La reducción de las hormonas femeninas o estrógenos limita la capacidad del cuerpo para reestructurar los huesos, lo que puede debilitar la estructura ósea.

Durante esta etapa, para evitar que el cuerpo tome el calcio que necesita del reservorio natural (los huesos) es indispensable cubrir el requerimiento diario de este mineral.

4- La vejez

A medida que envejecemos la absorción de todos los nutrientes, como el calcio, es menor.

Si bien en esta etapa los huesos no asimilan más calcio, este continúa aportando a funciones importantes como la transmisión de impulsos nerviosos, la coagulación de la sangre y la contracción de los músculos, incluyendo el corazón.

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