Sociedad

Emociones nupciales por Ana Lucía Pacheco y Jorge Alejandro Bahaia

SAN PEDRO SULA. La boda de Ana Pacheco y Jorge Bahaia es simplemente inolvidable.

Los contrayentes protagonizaron un casamiento lleno de emociones, con sus más amados. Tenían cuatro años de noviazgo.

Primeramente, la pareja se juró amor por siempre, en una hermosa misa ante el altar de la iglesia María Reina del Mundo.

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Así de felices compartieron los ahora esposos Bahaia Pacheco durante su recepción nupcial. Foto Gerardo E. Barrera
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Por eso, el querido padre Henry Asterio Rodríguez, los bendijo en una espléndida celebración católica, plagada de emociones, júbilo religioso y cantos sacros, que coronaron de evidente emoción la cita.

El novio, hijo de los estimados esposos Cristina Safie de Bahaia y Jorge Bahaia, se casó con la hija de la apreciada Elvia García de Pacheco y el inolvidable Roberto Pacheco.

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Los novios son protagonistas de hermosas y románticas fotografías. Foto Gerardo E. Barrera
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La boda de Ana Lucía Pacheco y Jorge Alejandro Bahaia reunió a sus más allegados, así como amigos de toda la vida, que los colmaron, primeramente, de los mejores augurios por consolidar su amor.

La novia, que lucía hermosa, feliz y con desbordado entusiasmo; se atavió con un diseño de corte clásico godet, toda una estructura de conservadora estética creada con delicados encajes y transparencia bordada. El diseño lo adquirió en una de las boutique nupciales más famosas de Miami. Su prometido, le apostó, como dicta la etiqueta; del clásico tuxedo.

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Jorge Alejandro Bahaia Safie y Ana Lucía Pacheco García, antes de ingresar a la fiesta nupcial. Foto Gerardo E. Barrera
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Tras la proclama nupcial, la recepción estaba lista en el salón Emperador del centro de convenciones del hotel Copantl, donde los 300 invitados fueron sorprendidos con un ambiente rústico vintage.

Para ello, se encomendó el diseño, la organización y la realización de la boda Bahaia Pacheco, a la experta Alexandra Lockmer. Ella, derrocó creatividad y mezcló troncos y cortezas rústicas de bosque, flores variadas como rosas imperiales, hortensias, claveles, nardos y dragones, así como follaje de sauce de montaña y tenue iluminación ámbar.

Las mesas iban, desde circulares hasta imperiales, todo; combinado con delicada mantelería, sillas Cross Back Belle Epoque en tono ámbar, creando un ambiente de auténtica inspiración antique.

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El salón Napoleón del centro de convenciones del hotel Copantl, fue escogido para la boda de Ana Lucía Pacheco y Jorge Alejandro Bahaia. Foto Gerardo E. Barrera
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También, muebles en tono caoba fueron dispuestos en el escenario central para la comodidad del deejay Carlos Blanco, y en el pastel, que destacó con un exuberante arreglo privameral.

En la boda de Ana Lucía Pacheco y Jorge Alejandro Bahaia, nada quedó al azar. Para la pista acrílica, se enmarcó ese espacio, además con tiras verticales de sauce de montaña, y sobre ella; una composición de arcos de diversas dimensiones con luces ámbar, creación de Prisma Producciones. 

Lo mejor del delicatessen local, así como manjares de la cocina japonesa como el sushi, se dispusieron en las islas de aperitivos. A la medianoche, se ofreció lo mejor en manjares y licores internacionales.

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Cada mesa de la boda de Ana Lucía Pacheco y Jorge Alejandro Bahaia, tenía identidad rústica vintage, inspiración de Alexandra Lockmer. Foto Gerardo E. Barrera
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En cuanto a los invitados, muchos llegaron de El Salvador y Tegucigalpa, así como de otras ciudades del país, uniéndose a los siempre entusiastas y elegantes sampedranos.

Además, desde Tegucigalpa,  la compañía de baile The Chepe Show, llegó a deleitar a todos con un baile que repasó las épocas y la música que tanto le gusta a todos, logrando encender la celebración al máximo.

Para el vals, el cantante Daniel Ochoa le dedicó las melodías preferidas a Ana Lucía Pacheco García y Jorge Alejandro Bahaia Safie, quienes bailaron de lo más enamorados.

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Enamoradísimos, así posaron con su espectacular torta. Foto Gerardo E. Barrera
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Finalmente, los contrayentes disfrutaron su recepción nupcial, cuyos recuerdos fotográficos quedaron plasmados para siempre gracias al talento de Edwin Sánchez.

La luna de miel, tras la boda de Ana Lucía Pacheco y Jorge Alejandro Bahaia, es un viaje por Alaska y otros destinos de esta gélida tierra norteamericana. Los recién casados, tras el tour, fijarán su residencia en San Pedro Sula. 

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