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Lorette Kawas, una sonrisa en medio de la adversidad y el cáncer

San Pedro Sula. Hay testimonios que, literalmente, llenan el alma y cambian la forma de ver la vida. Lorette Kawas Yuja es un ejemplo de ello. 

«Mucha gente quería que diera mi historia y nunca la quise dar, hasta ahorita la estoy dando. Yo decía… algún día y acá se las comparto».

En la voz de Lorette Kawas Yuja

Desde el 2005, enfrenta una inclaudicable lucha contra el cáncer, primero en las mamas; y luego en la columna vertebral.

Han pasado quince años desde el diagnóstico positivo, y desde ese momento ha luchado contra dolorosos tratamientos oncológicos y sobrellevado muchos episodios difíciles.

Lorette Kawas es una mujer simplemente irrepetible. Con un carisma incomparable, una personalidad alegre, una fe inquebrantable y aferrada a la esperanza de Dios.  

Lorette Kawas Yuja

Con contenidas lágrimas en sus ojos, ha concedido a ICONOS Mag, la primera única entrevista en todos estos años en los que el cáncer, ha sido una lección en su vida. 

Ha relatado con profundo sentimiento, lo que ha vivido, cómo ha mantenido la entereza y aquellos momentos que sólo su entorno familiar ha sido testigo.

Para ella, la prevención es lo primero, por ello, ha decidido compartir su mensaje y ser el espejo para que las mujeres de Honduras, se hagan la mamografía, se auto examinen y busquen ayuda de inmediato.

Así comenzó todo 

Lorette Kawas Yuja es esposa, madre y amiga. Por sus raíces palestinas, se ha dedicado a deleitar el paladar de paisanos y sampedranos con la venta de manjares de la cocina tradicional árabe 

Lorette Kawas Yuja

La demanda que tienen sus platillos es increíble, y en ese ir y venir, ha sido una constante para hacer y dedicarle tiempo a sus exámenes médicos.

Cuando inició el año 2005, ella sintió “una pelota bien grande”, pero nunca fue al médico aunque sabía que estaba mal.

Lorette Kawas Yuja

«Me detectaron cáncer en el 2005 y como mis hijos estaban bien pequeños en aquel tiempo, yo no quería darme cuenta de que era eso y no le quería decir a nadie. Cada vez me iba poniendo mal. Se me iba agrandando la pelota y así me fui dando cuenta que esa pelota ya se me había estallado, pero dentro».

Como Lorette es una mujer sumamente jovial y sociable, en cada reunión con su grupo de amigas llamadas Las Bellas, todas le preguntaban y le tocaban sus senos para saber cómo estaba su estado.

Recuerda claramente que sus amigas le decían que “la pelota iba creciendo”, sin embargo ellas les contestaba “no si ahí va. Va creciendo y va creciendo”. 

Así pasó por varios meses hasta que las propias amigas decidieron llevarla al médico para un chequeo. “Ellas me fueron a traer a mi casa y así fue que fui al doctor”, explica.

Lorette Kawas Yuja

«He trabajado toda mi vida y sigo trabajando pero con más calma. Llevo mi vida más tranquila. Salgo tranquila, me relajo. Me doy gustos. Si puedo viajar, viajo. Ya no estoy renegando. Nunca voy a renegar porque no tenga alguna cosa material».

Firme y con fe

Anteriormente, Lorette ya le había compartido su preocupación a un médico de la familia y fue donde él para que le practicara una biopsia.

El especialista no pudo hacerle el procedimiento, porque dentro de la mama, existía una cantidad exagerada de pus.

El absceso era tan alarmante que impidió hacer la biopsia, por ello, su familiar le aconsejó ir adonde un oncólogo de la Liga contra el Cáncer. 

Acompañada de sus más cercanos familiares, visitó al especialista y tras revisar, no quedaban dudas: Lorette tenía cáncer.

Lorette Kawas Yuja

«Mucha gente me conoce y sabe que tengo cáncer, pero también hay gente que no me conoce y tienen que saber qué es seguir luchando y luchando».

«Recuerdo que el doctor me regañó y reclamó que porqué había llegado hasta ese momento. Yo le dije que estaba ahí para que me viera y que me dijera que tenía, pero él me decía que había llegado muy tarde. Yo fui con mi hermano, mi cuñada y mi cuñado”.

Kawas Yuja recuerda que el médico le decía que ya no tenía cura y que ya estaba en las últimas, porque ya no se podía hacer nada, ni viajando fuera del país o en los mejores iba a tener cura.

Me molesté mucho y le dije ¿cómo va a creer eso? Yo estoy aquí porque me dijeron que usted es el mejor. Si yo vengo aquí es porque usted me va a decir qué voy a hacer. Yo hablé franco. El doctor estaba medio malo y pensó que yo iba a pegar una gran llorada y al contrario, terminé discutiendo. Se enojó y me dijo que cómo era eso de ir a última hora. Yo le dije que no me importaba y que tenía que decirme que tenía que hacer”, afirma.

Lorette Kawas Yuja

Tras ese primer episodio clínico, Lorette recibió las directrices de rigor, entre ellas, someterse a una mamografía y hacerse unos exámenes puntuales.

Cuando se fue a hacer los análisis, la enfermera que la asistía, se asustó porque tenía miedo hasta de tocarla. Del seno le salía mucha pus.

«Yo le dije ¡dele!, aunque duela. Dele porque yo se la tengo que llevar al doctor. Me la hicieron y claro está, salió positivo que ya estaba llena y me había hecho los exámenes«, confiesa.

Episodios tortuosos 

Desde ese momento, ya con un dictamen contundente, volvió donde el médico y la sometió a una operación para tratar de rescatar el seno.

«Nunca voy a renegar. Tengo mi familia que es lo más valioso. El señor que me apoya y solamente Él me tiene acá. Por algo se lo pedía y voy a seguir luchando y luchando».

Le practicó una biopsia para ver que tenía por dentro y el procedimiento le tardó hora y media.

Me abrió y no me pudo dormir porque no me agarraba la anestesia. Yo gritaba. Todo lo sentía. Cuando me cortaba yo le decía que no aguantaba. Él me decía que me calmara para que pudiera trabajar. Sentía cada vez que me cortaba y me limpiaba. Finalmente, me limpió todo y me sacó bastante pus. Le pregunté si me iba a quitar la mama y me respondió que no, porque no había necesidad de quitarla, porque me había dado una buena limpieza”, detalla.

Cuando el oncólogo terminó el procedimiento, la “costuró” y le indicó que la biopsia debía llevarla a patología médica. 

Esos resultados, regularmente tardan unos seis días, pero afortunadamente Lorette los recibió en tres. 

Cuando me dieron el dictamen, el médico, que es como mi hermano; lloró primero que mi cuando me dijo que tenía cáncer. Yo le dije no llores, ya vamos a salir de esto. Él no paraba de llorar. Cuando le dijeron a mi esposo, también se puso a llorar y todos en la casa se pusieron a llorar. Yo estaba fuerte. Solo Dios me dio la fuerza para seguir adelante. Los niños estaban chiquitos y yo pedía al Señor que me curara, porque quería ver a mis hijos crecer y no quería que me vieran mal y que me vieran llorar¨.

Lorette Kawas Yuja

La esperanza

Pero entre la aparente fortaleza que todos veían en Lorette, dentro de su corazón se encerraba la incertidumbre y el miedo. 

Ella siempre supo ocultarlo y cuando la desolación la acechaba, se encerraba en el baño a llorar. 

También recuerda que cuando su esposo se deprimía, ella lo reprendió y le decía que no debía de llorar, porque iba a estar bien y lucharía.

«Después de esos primeros días, comencé el tratamiento. Primero me sometieron a 30 radiaciones. Luego, ocho quimioterapias. Todo esto, con ayuda de amistades que tengo y que me hicieron en la Liga contra el Cáncer y en el hospital Mario Catarino Rivas. Me ayudaron bastante y ahí estamos y seguimos con esto«, recalca. 

Lorette Kawas Yuja

«He visto gente que le dicen ‘tienes cáncer’ y empiezan a gritar, a llorar y enloquecer. Conmigo no fue así. Fui donde el médico para que me dijera qué iba a hacer, porque tampoco me voy a quedar de brazos cruzados para quererme morir».

Durante ese tiempo, se aferró más que nunca a Jehová. Le pidió con inquebrantable esperanza y por ello cree que su entereza y las oraciones de la gente, son los mejores regalos que Dios le ha dado.

Además, comprobó que en las adversidades están los verdaderos amigos. Recibió el respaldo de tanta gente, y lo sigue recibiendo.

«Le doy gracias a todos por ayudarme con cada cosita, toda la gente te cambia«, define.

Por muchos meses experimentó cambios en su cuerpo, en su organismo y comenzó a ver la vida real y que tenía que vivirla muy distinto e ir aprendiendo en el camino.

Lorette Kawas Yuja

«En estos meses de pandemia me he descuidado de ir adonde el doctor, pero no es por eso que no he podido, sino porque hay que cuidarse por el virus. Siempre sigo con medicamentos y ya pronto, si Dios me lo permite, iré a ver al médico».

«Yo lo seguí así. Dios me puso todo en el camino y que gracias a él, estoy acá. gracias a los médicos, a la gente que me ha apoyado y me sigue ayudando. Por todos ellos sigo todavía«. 

Lorette Kawas es una mujer de fe. De eso, no hay duda. Confiesa que pasó por los peores momentos, sin imaginar que cinco años después, volvería a enfrentarse a un nuevo diagnóstico nada favorable. 

Un descuido, otra batalla 

Cinco años después de haber sido diagnosticada con cáncer de mama, en 2010, volvió a verse en el espejo que refleja la realidad de un sobreviviente de este mal.

Un descuido le pasó factura. No sentía dolor, simplemente se sentía cansada y se le dificultaba respirar.

Por ello, un día decidió ir al médico y le mandó a hacer exámenes. Tristemente, el resultado no era alentador. Salió que tenía cáncer en la vértebra o columna.

«El doctor me dijo que porqué me había tardado tanto, que en esto no me tenía que descuidar. Volví a quimios y radioterapias. Volví a transitar ese camino de tortura y tristeza, pero Dios una vez más estuvo y está a mi lado«, confiesa.

Los amigos volvieron a respaldarla y ella entendió de una vez por todas, que los chequeos médicos son vitales para prevenir cualquier enfermedad y complicación en la salud.

Lorette Kawas

«No tienen idea de la gente que sigue orando por mí y les doy las gracias que sigan orando. Lo más hermoso es que oren por uno. Pienso que por eso estoy viva, porque todo mundo ora por mi. Le doy gracias a Dios y a todos. Yo quiero a todos, todo mundo me quiere. No le hago mal a nadie y todo mundo me apoya».

«Nunca jamás me imaginé que el cáncer me volvería. Yo decía: señor, si voy a seguir así, mejor llámame o si no me llevas, es porque todavía quieres que esté acá, porque algo quieres de mi y si me tienes aquí es por algo«. 

En estos quince años viviendo con el cáncer, ha aprendido una lección de vida: «lo que te sale es lo mejor porque el Señor te lo ha puesto«.

Lorette Kawas releva que a veces no aguantaba el tratamiento y los dolores. En sus adentros, deseaba morir. Ya no quería luchar, pero en esos momentos de quebranto, le pedía fortaleza a Jesucristo para levantarse y ver a sus hijos ya realizados. 

«Ya muchos me conocen y conocen mi historia, pero les digo que esto no es cacha. Uno tiene que chequearse. La gente que tiene y la que no, deben ir a chequeo, porque uno no sabe lo que le puede pasar«, aconseja. 

Ahora, sus hijos ya son grandes «gracias al Señor«. Ha pasado por «un montón de cosas y dolores«. También, vómitos y otras complicaciones, pero «a mi, el señor me daba una fuerza. Solo él me las daba«.

La fortaleza 

Lorette Kawas Yuja es ahora una inspiración para esas mujeres y hombres que se dejan vencer por un dictamen oncológico positivo. 

Lorette Kawas Yuja

«No me molesta seguir tomando medicamentos. No me molestaría si me meten mas quimios y mas radiacion. No me importa. Ya esto es vivir con él y voy a seguir. El señor sabrá en qué momento me va a llevar, pero mientras tanto, aquí sigo«.

Entre sus consejos para esas personas que están atravesando este largo camino con el cáncer es mantener el positivismo y la fe en Dios.

Además, comunicarle a las personas que más quiere que si está enfermo, porque con ello, la gente utiliza la oración como intercesión. 

«Hay muchos a quienes les dicen ‘tienes cáncer’ y se les viene el mundo abajo. Te querés morir, ya no quieres hacer nada, como si ya te estuviera matando. Hay que pedirle al Señor que le ayude a sobrellevar esto y ver que vas a hacer. Pedirle a Dios que te de fortaleza que debe ser increíble, pero he visto a muchos que se van abajo. No tienen ese espíritu. Es como que les dieran la muerte cuando les han dado el resultado«, explica.

«Ahora me canso cuando tengo mucho trabajo, pero trato de relajarme y descansar. No llevo la vida tan acelerada. Uno cree que es el fin del mundo y no es así. Uno tiene que tener tranquilidad y si las cosas salen bien o no te salen tan bien, uno no tiene que estar renegando».

Pero su caso es todo lo contrario. El doctor se enojó cuando le dio el resultado y le dijo a su familia que nunca había visto a una mujer que no llorara y que tuviera entereza con tal noticia.

Lección aprendida

Para Lorette Kawas, estos quince años han sido y son de lucha. De muchas cosas, y confiesa que no los ha sentido porque Jehová le ha dado fortaleza. 

Además, con el trabajo se le van muchas cosas de la mente. «Cuando uno está trabajando, no reniega. No piensa en nada. Trabaja y pasa el día tranquila. A mi se me han ido rápido«, dice.

Entre el ir y venir de sus días, revela que a veces se pone a pensar en todo lo que ha vivido y «parece mentira que aquí estoy«. Por ello, le habla a Cristo y le agradece el amor de la gente y su misericordia. 

«Espero seguir luchando hasta que me quite todo esto y esté limpia del cáncer. Yo se que va a ser así. Sigo con la fe en el Señor, porque solamente él me la ha dado y me voy a curar de todo. Espero que sea pronto para estar libre de esto«. 

Por su experiencia con el cáncer y al ser una sobreviviente digna de admirar, ahora le da ánimos y consejos a todas las mujeres que padecen y o no padecen de cáncer.

«Deben chequearse toda la vida, todos los años. Tóquense para que sepan si se tocan una pelota. Vayan a examinarse. Eso es lo mejor que hay que hacer para vivir la vida hoy y siempre«, afirma.

Después de haber compartido con esta extraordinaria guerrera rosa durante una inolvidable tarde de jardín, hay una pregunta especial con la que cerramos la recolecta de testimonio. 

Si tuviera a Dios frente a usted, ¿qué le diría? Lorette Kawas Yuja ha respondido con lágrimas a punto de rodar por sus mejillas:

«Gracias por todo lo que ha hecho por mi, todavía falta. Yo pienso que me falta mucho por hacer por mi y por mi familia. Se lo pido y ya quiero salir de esto y me va a ayudar. No le puedo pedir otra cosa. Solo tener salud para salir adelante para seguir haciendo lo que yo hago con amor». 

FOTOGRAFÍA Y VÍDEO:

Cristian Alvarado

VESTUARIO:

Lorette Kawas

ESTILISMO:

Glenda Barnica

ESTANCIA:

Villas del Carmen

REALIZACIÓN:

Sabino Gámez

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Un comentario

  1. Que bella Lorette, sos una guerrera de verdad, un gran ejemplo de fortaleza, de entereza, de trabajo y de fé, que Dios te bendiga, te regale mucha salud y te mantenga siempre fuerte y positiva. Te queremos y te admiramos de verdad ❤️

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