
Fallece el cantautor y compositor hondureño Federico Ramírez
La discografía de Federico Ramírez es el mapa sentimental de Honduras, cuenta con más de 300 obras registradas
ICONOS Mag
Texto Maria Cartagena
7 noviembre, 2026
Tegucigalpa. La cultura hondureña viste de luto al despedir con tristeza a José Federico Coello Barahona, mejor conocido como Federico Ramírez, eterno icono de la memoria sonora del país.

Nació en la entrañable Tegucigalpa el 8 de junio de 1942 en las calles del popular barrio Morazán, mecido por el amor de sus tías y llevando con orgullo el apellido materno de su abuela Desideria Ramírez.
El viernes 6 de noviembre de 2026 a la edad de 84 años, ha emprendido su viaje hacia la eternidad el insigne cantautor, actor, compositor y pilar de nuestra identidad.
Federico consagró cada latido de su existencia a la música. Su guitarra y su voz no fueron nunca meros instrumentos de entretenimiento, se transformaron en herramientas sagradas de expresión cultural y dignidad nacional.
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Su partida no sólo silencia una de las plumas más prolíficas de nuestra historia musical. Con más de 300 canciones grabadas, cierra seis décadas doradas de arte puro junto a la emblemática agrupación Voces Universitarias de la cual fue fundador.
Según los datos de la historia, la trayectoria de Federico con el arte comenzó a escribirse muy temprano.
A la tierna edad de 10 años, cursando apenas el tercer grado en la escuela Francisco Morazán, su maestra Lila Margarita Tercero intuyó que aquel niño poseía una chispa distinta. Lo llevó hasta su primer escenario, revelando un idilio con el público que jamás se quebraría.
Los designios formales de la época lo condujeron a graduarse como perito mercantil en el instituto central Vicente Cáceres. El destino tenía trazados caminos infinitamente más bellos.
La música ganó la partida de manera definitiva. Los vibrantes años sesenta lo encontraron danzando en el cuadro nacional de Danzas Folclóricas bajo la batuta de Rafael Manzanares.


Se nutrió en el teatro infantil de Mercedes Agurcia y consolidó su vocación en 1966. Se convirtió en uno de los miembros fundadores de Voces Universitarias, colectivo que llevaría la música hondureña más allá de nuestras fronteras.
La discografía de Federico Ramírez es el mapa sentimental de Honduras. Con más de 300 obras registradas, su voz se convirtió en la argamasa de nuestra memoria colectiva.
Su talento creador y recopilador dio vida a auténticas joyas del patrimonio sonoro nacional: Hablando con Dios, Pesca de sirenas y Homenaje a Serafina de Milla.
Además las antológicas colecciones Estampas musicales hondureñas y Alforja musical hondureña. Lejos de apagarse con los años, su pasión artística desafió al tiempo en 2009.

Con una lucidez creativa, clasificó a la final del prestigioso festival de Los Zorzales con la pieza Rompe el arado… rompe, un homenaje musical al alma del campesino hondureño.
Su vigencia fue inagotable, se le vio entonando su repertorio junto a la Orquesta Filarmónica de Honduras.
Federico Ramírez también destacó en la radio en los inolvidables programas: Escuelita alegre, Cuentos y leyendas de Honduras, El correo de la risa y Juzgue usted.

La noticia de su partida enluta al arte nacional. Desde el seno de Voces Universitarias, sus compañeros lo despiden con emotivas palabras.
«Con la partida de Federico se cierran 60 años brillantes de la música y el canto para Voces Universitarias de Honduras. A su vez más de ocho décadas compartiendo momentos inolvidables con quienes tuvimos el privilegio de conocerlo y considerarlo nuestro amigo.
Gracias por tu legado Federico, lo seguiremos impulsando hasta lograr tu sueño y que también es el nuestro: restaurar y edificar la identidad nacional de Honduras. Querido hermano, que Dios te reciba en su gloria eterna«

Federico Ramírez se ha marchado en cuerpo, pero su alma y guitarra sigue resonando en cada rincón donde un hondureño cante a su tierra, a su gente y a su historia.
Sus restos mortales recibirán honores póstumos en Jardines de Paz Perpetuo Socorro, en la salida al norte de la capital.



