
Fallece el periodista y maestro de generaciones Ramiro Sierra Rodríguez en Tegucigalpa
Dedicó 37 años de su vida a la escuela de periodismo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras UNAH
ICONOS Mag
Texto Maria Cartagena
7 enero, 2026
Tegucigalpa. Honduras despide a Ramiro Sierra Rodríguez, un roble del intelecto. El periodismo nacional está de luto. El querido maestro de generaciones parte del plano terrenal a los 88 años de edad. Su fallecimiento deja un vacío en las aulas y en las redacciones del país que conocieron su profesionalismo.


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Ramiro Sierra no solo fue un periodista, fue un formador de conciencias. Dedicó 37 años de su vida a la escuela de periodismo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras UNAH. Ejerció como catedrático y director.
Durante su gestión en la facultad, modernizó la academia e introdujo las primeras máquinas de escribir y la sala de radio a la máxima casa de estudios.
Quienes lo conocieron saben que fue un visionario que apostó por la técnica y el rigor y bajo sus ideales transformó a generaciones de hondureños de buen sentir.


En las aulas de clase nunca defraudó con su exquisita forma de educar. Impartía historia del periodismo y las icónicas clase de radio. Hoy la facultad mantiene vivo el recuerdo de un hombre intachable.
Sus alumnos recuerdan que siempre les exigía ser conscientes con lo que escribieran y difundieran porque un buen periodista es alguien que defiende la verdad por sobre todas las cosas.
Además un apasionado del fútbol nacional, disfrutaba los partidos del Club Motagua y cómo él expresaba, fue Motagua hasta la muerte.


En su vida privada, fue un pilar familiar. Contrajo nupcias con la inolvidable dama Annie Mejía de Sierra. Juntos procrearon a sus hijos Ana Bessie, Ana Vivian, Ramiro, Mauricio Lenín, Mario David y el inolvidable Fernando.
A su familia, amigos, pupilos y colegas les deja un legado de integridad que deben honrar en su memoria.

Las máquinas de escribir que acompañaron a Ramiro Sierra Rodríguez guardan silencio, la radio universitaria tiene un nudo en la garganta. Se ha ido el maestro, pero queda su ejemplo de disciplina y compromiso.


