
Fallece la neuróloga y científica hondureña Reyna María Durón Martínez
Su especialidad en epilepsia y neurofisiología clínica la llevó a trascender fronteras
ICONOS Mag
Texto Maria Cartagena
2 marzo, 2026
Tegucigalpa. Honduras despide con profundo pesar a una de sus mentes más brillantes. La doctora, científica y eminencia de la neurología Reyna María Durón Martínez ha partido del plano terrenal dejando un vacío irreparable en el gremio médico y en la vida de sus familiares y amigos.



Nació en Tegucigalpa en un hogar formado por los docentes Reinalda Martínez y Héctor Manuel Durón, de ellos heredó una vocación de enseñanza que marcó cada paso de su vida.
Egresada de neurología en la máxima casa de estudios, la Universidad Nacional Autónoma de Honduras UNAH. Se especializó en epilepsia y en neurofisiología clínica en la Universidad de
California en Los Ángeles UCLA.
Destacó en las líneas de investigación sobre neurología, genética de las epilepsias, neuroepidemiologia, antropología médica, telemedicina y Covid-19.
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Como pionera de la primera generación de neurólogos en el país, su trayectoria fue un testimonio de excelencia, rigor científico y una calidad humana inigualable.
Su especialidad en epilepsia y neurofisiología clínica la llevó a trascender fronteras. Fue una incansable investigadora y descubridora de genes que hoy salvan vidas humanas.
Desde la Universidad Tecnológica Centroamericana Unitec, dirigió con maestría la investigación científica. Su labor como editora en la revista Innovare elevó el estándar académico nacional.
Durante la crisis del Covid-19, su voz fue brújula y esperanza. Analizó la pandemia a profundidad, siendo la fuente técnica más confiable para el periodismo.




Su altruismo no tuvo límites. Como fundadora de la Clínica Samaritana Honduras, demostró que la ciencia más avanzada debe estar siempre al servicio del prójimo.
Coordinó con éxito el Global Parkinson Genetic Program GP2. Su legado científico vivirá en los genes descubiertos y en el bienestar de sus innumerables pacientes.
Defensora de los derechos humanos y alma generosa, la doctora Reyna María Durón no solo estudió el cerebro humano, tocó profundamente los corazones de toda una nación.






Sus estudiantes la recuerdan como una maestra nata. Formó generaciones de especialistas con una pasión que contagiaba el amor por la neurología y la genética.
El legado de luz, ciencia y entrega absoluta de la excepcional profesional Reyna María Durón Martínez seguirá brillando en cada rincón de la medicina hondureña.



