
Fallece el instructor de danza folklórica y ganadero Tomás Edgardo Becerra Lindo
El instructor de danza deja un importante legado en el arte del movimiento y la cultura rítmica
ICONOS Mag
Texto Luis Hernandez
19 febrero, 2026
Tela. Tomás Edgardo Becerra Lindo ha partido a la presencia del Señor y ha dejado una estela de respeto, arte y compromiso social que ha marcado profundamente a la comunidad cultural hondureña.

El recordado folklorista era originario de La Lima, Cortés y creció en un entorno donde las tradiciones populares moldearon su carácter y pasión por la danza autóctona.
Tenía 42 años de edad y gran parte de su vida la dedicó al servicio del prójimo. Fundó el Club de Leones Oro verde en el municipio donde nació e impulsó el voluntariado y priorizó el ayudar a quienes lo necesitaban.
Tomás Edgardo encotró en el folklore un propósito claro que lo llevó a convertirse en instructor, promotor cultural y guía de generaciones que han aprendido a valorar la identidad nacional.
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El maestro de danza era miembro de la asociación cultural Zorzales de Sula. Participaba en presentaciones comunitarias y eventos patrióticos donde ha exaltaba su amor por Honduras.
Su liderazgo artístico ha sido clave en agrupaciones folklóricas del país donde él impulsó coreografías tradicionales y fortaleció el sentido de pertenencia cultural.
Era licenciado en educación física y trabajaba en la ganadería. Combinaba la vocación cultural para demostrar que el trabajo honesto y el arte pueden convivir con dignidad.


Siempre respaldó a la juventud en riesgo con la promoción de valores familiares y la defensa de las tradiciones como herramienta de transformación comunitaria.
Su compromiso con la niñez y adolescencia eran evidentes en talleres y ensayos donde ha enseñado disciplina, respeto y orgullo por el país.
La comunidad artística hondureña lo recuerda como un formador que dedicó tiempo y esfuerzo a mantener vivas las danzas tradicionales frente a la influencia de tendencias modernas.

Los entusiastas folklóricos veían en Becerra Lindo un mentor que promovía la unidad. Además, el compañerismo y el trabajo en equipo los consideraba pilares fundamentales del arte escénico.
Su legado se consolida como referente del folklore en cada grupo de danza del país. La comunidad artística honra la memoria de Tomás Becerra como la de un hombre de raíces firmes que ha vivido para su cultura.
También, que luchó por sus ideales y ahora deja una herencia espiritual y artística que seguirá inspirando generaciones.


La familia y amigos del artista han recibido innumerables muestras de cariño que han confirmado que su vida ha sido ejemplo de servicio, entrega y amor por Honduras.
El legado humano de Tomás Edgardo Becerra Lindo ha trascendido más allá de los escenarios porque él sembró principios de honestidad, fe y perseverancia en quienes han compartido su camino.



