Honduras 504

El categórico discurso de El Forjador 2019 Jorge Bueso Arias

Palabras pronunciadas por el banquero Jorge Bueso Arias en su discurso al recibir el galardón El Forjador 2019, otorgado por la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés.

Señor presidente de la junta directiva de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés; señores directores y miembros de la misma; señoras y señores.

El discurso de El Forjador 2019 Jorge Bueso Arias

Permítanme, antes que nada, agradecer a Dios que ha tenido a bien el dejarme llegar a mi edad y poder recibir este galardón que ustedes, señores miembros de la junta directiva, hicieron el honor de otorgármelo.

En segundo lugar, naturalmente, mis agradecimientos a usted señor presidente y a los miembros de la junta directiva por haber decidido otorgarme este galardón de El Forjador.

El discurso de El Forjador 2019 Jorge Bueso Arias

Sinceramente, desde el fondo de mi corazón, en mi nombre y en el de mi familia, les rindo mis agradecimientos, y también a ustedes, señoras y señores, que nos están acompañando en este evento.

Por último, agradecer a mis padres, familiares y profesores, a los miembros de las juntas directivas, funcionarios y empleados; que nos enseñaron, dirigieron y nos acompañaron en nuestra vida; que sin sus enseñanzas y a veces castigos, sus consejos, su apoyo, colaboración y aún críticas, no hubiéramos hecho lo que hicimos para merecer este galardón.

Yo me imagino que ustedes tomaron esta decisión porque personalmente y como banquero hemos apoyado a muchas personas a llevar a cabo sus sueños e ideas de forjar, desarrollar y hacer crecer sus negocios y empresas y así servirse a sí mismos, a sus familias y servir a otras personas, a sus comunidades y a la nación.

El discurso de El Forjador 2019 Jorge Bueso Arias

En realidad, este galardón siento que lo recibo en nombre de todos los banqueros hondureños, ya que es nuestra misión decidir tomar los riesgos para ayudar con créditos e inversiones a las personas que están forjando sus nuevas empresas y negocios o ampliando sus ya existentes o a forjarse personalmente, apoyándoles en sus estudios.

Personalmente creo que, especialmente en países pequeños como el nuestro, la misión final de un banquero es ayudar al desarrollo económico y social de la comunidad y al país en que se desenvuelve apoyando a las personas, sea en negocios personales de familias o en empresas con múltiples socios o accionistas, a establecerse para crecer y servir bien a la sociedad y, por consiguiente, a tener las utilidades y remuneraciones que justamente esperan recibir por sus esfuerzos e inversiones.

Como banquero y, para cumplir con nuestra misión que creo como antes dije es ayudar al desarrollo económico y social de la comunidad, mediante el apoyo a personas que tienen necesidad de financiamientos, nos ha tocado muchas veces decidir afirmativamente sobre solicitudes aparentemente de alto riesgos de crédito a personas para iniciar negocios o empresas, algunas para actividades innovadoras, para salvar o rescatar aquellas que están atravesando dificultades no atribuibles a una mala administración.

La principal base para tomar esa decisión ha sido, principalmente, la confianza que nos merece el o los solicitantes de créditos y de apoyo, confianza que se ha originado más que nada, por lo menos en nuestro caso, en los principio de integridad, honestidad, su espíritu de trabajo, de sacrificio y de servicio, así como su buena reputación en la comunidad, de las personas que solicitan el crédito o las que están detrás de la empresa solicitante, o como administradores de la misma.

El discurso de El Forjador 2019 Jorge Bueso Arias

Algunas otras veces esa confianza se crea intuitivamente por la forma de presentarse y expresarse y/o de mostrar los conocimientos y/o experiencia que ellos o ellas tienen para creer que saldrán adelante y así ayudarles a forjar sus negocios o empresas.

En todos los casos, los riesgos tomados por los banqueros tienen que ser estudiarlos y con prudencia, ya que manejamos en un 90% fondos o recursos que son ajenos, que no son nuestros, que son del público y que, por consiguiente, tenemos que manejar honesta y prudentemente, sin olvidar que nuestra misión principal es, por lo mismo que manejamos mayormente dineros de la comunidad, ayudar al desarrollo económico y social de las personas y de esta sociedad, pero sin llegar al extremo de la prudencia que es llegar al miedo; eso paraliza todo.

Como ya sabemos, todo inicio o principio cuesta. Nuestra misión es ayudar y servir a esas personas para que puedan forjar sus nuevos negocios o actividades y ayudar a sostener las que ya tienen para que salgan adelante a través de sus perseverancia, constancia y deseos de luchar y lo hacemos porque confiamos en ellos o ellas.

También sabemos que algunas veces la confianza depositada en las personas solicitantes de crédito no la merecerían por su posterior mala conducta y mala administración, pero esto es la excepción.

Hacerse merecedor a esa confianza, en el caso nuestro (de los banqueros), pero también en general de todas las personas en otras actividades o con quienes nos relacionamos, vale mucho, muchísimo, al recibir, por lo mismo, el apoyo de quienes necesitamos de su ayuda o cooperación y buenas relaciones.

El discurso de El Forjador 2019 Jorge Bueso Arias

La confianza casi siempre es ganada después de pasar algún tiempo antes de tenerla, pero si la persona no hacer honor a ella siguiendo la conducta correcta de ética y moral, haciendo los esfuerzos necesarios para llevar a cabo su meta, hace que esa confianza se pueda perder en cuestión de minutos y horas y lo que se había luchado para forjar en realidad alguna idea o sueño, puede convertirse en fracaso.

Esa confianza solo puede ganarse a través de una conducta que podríamos llamar correcta: cumplir con nuestros deberes, cumplir con la palabra empeñada, cumplir con los compromisos adquirirlos, actuando siempre honesta y cortesmente, sirviendo a muchas personas y, por supuesto, teniendo buenas relaciones familiares. Generalmente toma tiempo ganarla, pero como dije antes, vale muchísimo hacerse merecedor de ella.

Debemos tener presente que esa confianza se puede perder en cuestión de horas o días, si cambiamos de conducta o no cumplimos con nuestros deberes y compromisos. Esa pérdida de confianza nos puede costar muchísimo.

Por supuesto, no debemos participar en negocios inaceptables como la extorsión, el soborno, narcotráfico y la corrupción que se basan en otros principios contrarios a la moral, que hacen mucho daño a la sociedad en general y que son una fuerte causa de la criminalidad, de la corrupción, del atraso y la pobreza en muchos países, incluyendo el nuestro, cuya imagen en el exterior es de un país violento, corrupto y afectado por el narcotráfico.

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Estos nos reducen la inversión nacional e internacional, nos reduce la ayuda oficial y causa la emigración de muchos y muchas de nuestros conciudadanos, y lo que es más doloroso es que emigran personas preparadas y con talento y por la situación se nos quedan fuera del país estudiantes que se prepararon en el exterior.

La economía del país en estos momentos se sostiene por las remesas que hace la mano de obra que, digamos, hemos exportado a través de las personas que se han ido del país.

Este año sumarán alrededor de 5,500 millones de dólares, para un incremento de unos 600 a 700 millones comparado con el año anterior; incremento superior a la caída de ingresos de divisas que pudimos haber sufrido por los bajos precios de café (que, dicho sea de paso, este mes están subiendo y ya pasaron de los 120 dólares por quintal) y por el bajo precio del aceite de palma, el cual también está subiendo en la actualidad.

Si no fuera por la imagen de ser un país violento y corrupto y afectado por el narcotráfico, podríamos estar creciendo en un 5% o 6% anual por el esfuerzo de todos los hondureños, especialmente de los empresarios, pero por esa imagen de la situación país, no lo logramos.

Gracia a las remesas familiares que nos llegan, especialmente de Estados Unidos y buena parte de España, espero que este año crezcamos entre un 2.8 o 3% anual.

Yo he dicho varias veces anteriormente que si nos imaginamos como vivía la humanidad hace unos 50 o 60 mil años, posiblemente mandaban los más poderosos o fuertes, que imponían su voluntad sobre los demás que eran los más débiles y, por lo tanto, la mayoría de la población. Es decir, mandaba la fuerza.

El discurso de El Forjador 2019 Jorge Bueso Arias

Creo yo, personalmente, que el espíritu que Dios nos ha puesto en nuestro cuerpo empezó a buscar la manera de cómo defender al débil del abuso de los más fuertes; empezó a forjar y a crear instituciones.

La más antigua escrita que yo conozco, son los mandamientos de la Ley de Dios: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo», «Respetarás a tu padre y a tu madre», «No matarás», «No robarás», etc.

Si se violan las instituciones, vuelve a mandar la fuerza y, generalmente, esta o estas se aprovechan de esa situación para beneficio propio y/o de sus allegados; viene la corrupción, la imposición, la emigración y otros males. Esas situaciones no debemos ayudar a forjar.

El discurso de El Forjador 2019 Jorge Bueso Arias

Nosotros, como empresarios, que trabajamos honestamente cumpliendo con nuestros deberes y con el deseo de que al prosperar ayudemos a nuestras familias y a otros a salir adelante o mejorar su situación económica y social, debemos siempre exigir que se respete y se cumpla con nuestras instituciones, especialmente con nuestra constitución política, para estar así forjando y ayudando a forjar empresas y negocios sólidos y durables.

Debemos apoyarlos y defenderlos, ayudando directa o indirectamente a los más débiles, que son la mayoría de nuestra población. Así nos ganaremos que nos acepten como líderes en los diferentes ámbitos, grandes, medianos o pequeños, en que nos desenvolvemos en la sociedad como empresarios y como personas.

Solo así nos respetarán, aunque no nos quieran, nos respetarán y escucharán con atención nuestras opiniones.

De nuevo, muchas gracias.

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