Conozca a Sandra Lorena Pesquera profesora del especial del Día del maestro hondureño 2026 by ICONOS Mag

El valor agregado que los maestros brindan en su profesión siembra la semilla en quienes escuchamos sus consejos

ICONOS Mag

Texto Franklin DelCid / Fotos Kevin Hernández

17 septiembre, 2026

San Pedro Sula. Los maestros que demuestran ese interés por sus estudiantes con el pasar de los años marcan la vida de quienes fueron sus alumnos excepcionales y, en mi caso, hay una profesora que destaca en mi formación profesional y personal: la licenciada en educación comercial Sandra Lorena Pesquera, una dama de temple y gran corazón.

sandra lorena pesquera

Los recuerdos que vienen a mi memoria cuando estuve en el colegio me llenan de nostalgia al recordar lo vivido en esos años.

Entre lo que más destaca es el de mi maestra, una mujer elegante que, al entrar al aula; lucía aquellos trajes formales con elegancia y porte impecable para impartir sus clases con una pasión insaciable.

Durante mi formación como perito mercantil y contador público, la cercanía con la maestra no fue instantánea, pero sí inició a marcar esa admiración por su profesionalismo.

Fue en el último año donde una situación personal hizo que nos acercáramos. De esa experiencia nació el cariño que compartimos hasta la fecha. Ese mismo año, ella me enseñó sobre contabilidad pública.

Durante ese tiempo, su forma de llamarme era mi estrella fugaz, debido a que mi asistencia al colegio en ese año fue escasa, por el problema que estaba pasando. Había sufrido una pérdida familiar.

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sandra lorena pesquera
sandra lorena pesquera

Después de 10 años, nos hemos reencontrado y compartido de una agradable conversación donde las emociones han sido protagonistas de muestra cita.

La reunión la hemos realizado en la escuela Our Second Home, un espacio donde la profesora Sandra no impartió clases, pero sí la han trasladado a esos momentos vividos en las aulas.

Durante el tiempo hemos hablado de todo un poco. Ha recordado sus inicios como maestra en el año 2001 y cómo esa primera generación marcó su vida.

La maestra Pesquera me ha revelado cómo disfrutaba de su trabajo y cómo eso le ayudaba a transmitir a sus alumnos el amor por los números.

Las palabras que me han llegado son, que con el tiempo, Dios se encarga de poner cada cosa en su lugar. Un credo que compartimos.

Inició en la carrera de Contabilidad Pública que por problemas no la culminó. Es así que su vida dio un giro al entrar a la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán.

La profesora ha recordado el año 2001 cuando inició a impartir clases en el instituto doctor Modesto Rodas Alvarado de Chamelecón.

Durante la plática en una aula climatizada y fresca que contrastaba con el calor de la ciudad, me ha contado que después de participar en los respectivos concursos docentes en el 2007, recibió la plaza que la acredita como maestra del instituto Jose Trinidad Reyes.

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La profesora Sandra Lorena Pesquera tenía momentos esperados en su jornada. Era ir al aula para impartir las materias de contabilidad, matemáticas, estadística y legislación.

En ese patio de juegos de la escuela hemos reído cuando le he preguntado a cuántos alumnos ha formado. Su respuesta ha sido que 50 estudiantes, pero sin cuenta, porque perdió la cuenta.

Uno de los consejos que me ha brindado es que no pierda el horizonte y no me deshumanice, ya que las profesiones se han hecho para servir a las personas y no solo para generar bienes.

Durante esta plática, hemos recordado esas conversaciones del año 2016, año en el que me brindó ese apoyo acompañado de consejería y orientación.

La admiración que tengo por mi maestra es indescriptible. Ver esa fortaleza de adaptación para seguir impartiendo conocimientos es digno de enunciarlo.

Sus palabras me han llenado. Con convicción me ha dicho que creía en mí y que le llena de orgullo y alegría verme como todo un profesional del periodismo.

También me ha compartido que en situaciones ha encontrado exalumnos que la han sorprendido por el nivel de éxito que han alcanzado.

La conexión que mi maestra ha proyectado, no solo en mí, sino en otros que también fueron sus aprendices; es el fruto de esa dedicación y amor con la que ha hecho su trabajo.

Este artículo no es el único reconocimiento que le he hecho en vida. Cuando me gradué del colegio, fue mi madrina. Se lo merecía porque siempre fue cercana. Fue profesora, amiga y consejera y creó que aunque ya no la vea todos los días, cuento con ella en todo momento.

Con mucha alegría me he despedido de la maestra Sandra Lorena Pesquera, una mujer que marcó mi vida con sus enseñanzas, al igual que de otras generaciones de peritos mercantiles y contadores públicos.

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