Sociedad

Los cien años del recordado Abraham Bueso Arias

SAN PEDRO SULA. Hay hombres que dejan huellas eternas, huellas que sus generaciones continuarán, cimentadas en el trabajo, la honradez y la integridad. Uno de esos hombres fue el inolvidable Abraham Bueso Arias.

Su familia lo honró. Conmemoró, de manera solemne y póstuma; la vida, obra y legado de este honorable hondureño. Si aún viviera, hubiese cumplido cien años.

Esa mañana, todo fue orgullo. No hubo lágrimas. Reinó el júbilo, por el ejemplo que dejó el recordado tecnólogo médico y máster en bacteriología, uno de los primeros hondureños con esa especialidad.

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La familia del recordado Abraham Bueso Arias: Abraham, Jorge, Rodolfo y Ana Clemencia Bueso, Alma Luz Bueso Arias viuda de Godoy, Jorge Bueso Arias y Eduardo Bueso. Foto Gerardo E. Barrera 
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Testigos fieles del intachable hombre que fue Abraham Bueso Arias, son sus hermanos Alma Luz Bueso Arias viuda de Godoy y Jorge Bueso Arias. No se perdieron la celebración, que primero tuvo una misa de acción de gracias en la iglesia María Reina del Mundo.

La celebración continuó en el salón Napoleón del centro de convenciones del hotel Copantl. La estancia acogió la esperada celebración familiar, donde unos 300 invitados, recordaron al amado Abraham Bueso Arias.

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De blanco, en gran comunión y mucho orgullo, así compartieron unos 300 invitados, que ovacionaron la vida y legado del inmortal Abraham Bueso Arias. Foto Gerardo E. Barrera 
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Sus hijos Abraham, Jorge, Ana Clemencia, Rodolfo y Eduardo Bueso Hernández, junto a su amada madre Aurora Hernández viuda de Bueso; y los más de 20 nietos, estaban llenos de emoción, por una celebración centenaria para un hombre que jamás será olvidado.

Ellos quisieron honrar a su amado padre, con un festejo póstumo por el legado de nivel superior que dejó su patriarca, logrando así, que su nombre sea inmortal.

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Manuel Venancio y Jorge Bueso Arias, Aurora Corrales de Bueso, Eduardo Bueso y Ana Clemencia Bueso de Férez. Foto Gerardo E. Barrera 
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Vestidos de blanco, los invitados participaron de una jornada de motivación y fraternidad, como le hubiese encantado al inolvidable Abraham Bueso Arias.

La ocasión fue propicia, además, para festejar el 68 aniversario del laboratorio Bueso Arias, esa empresa que fundó basado en la calidez y la calidad, los códigos de ética que siempre abanderó en vida.

Empleados, familias y amigos fueron parte de esta histórica y centenaria celebración, donde se expuso fotos y recuerdos que perpetúan la inigualable estela que dejó el inmortal hondureño.

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Ana Clemencia Bueso de Férez y Aurora Hernández viuda de Bueso, hija y esposa del inolvidable Abraham Bueso Arias. Foto Gerardo E. Barrera 
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Abraham Bueso Arias tuvo muchas limitaciones pero jamás renunció a sus sueños. Siendo un niño, fue víctima de polio. Esos retos los superó con valentía y entrega. Nació en mayo de 1918.

A la edad de 32 años, fundó en laboratorio clínico más importante de Honduras y lo bautizó con los apellidos honorables que marcaron su historia: Bueno Arias.

Aquella céntrica esquina se constituyó en el mejor ejemplo de lucha que dejó a sus futuras generaciones.

Además, fue fundador de la orden Caballeros de Suyapa, porque en vida, Abraham Bueso Arias, fue un hombre dedicado a la religión católica y ha predicar y practicar el bien común y el amor al prójimo.

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