Sociedad

Lorraine Oyuela y Carlos Escoto se casan en una inolvidable velada nupcial

San Pedro Sula. La boda de Lorraine Oyuela y Carlos Escoto celebra el amor de una pareja, cuyo noviazgo de tres años, se ha consolidado ante el altar.

La boda de Lorraine Oyuela y Carlos Escobar

El padre Fernando Ibáñez, ha bendecido a estos contrayentes. Sus más amados, llegaron con puntualidad a la parroquia Nuestra Señora de Suyapa.

El pasillo, así como el altar, fueron engalanados con detalles de primavera, que le dieron distinción al recinto católico.

Tras una hora de sacramento, Lorraine y Carlos fueron proclamados como esposos.

El júbilo se apoderó de la feligresía que los vitoreó durante su recorrido triunfal hasta el umbral, donde recibieron las primeras felicitaciones como esposos.

La boda de Lorraine Oyuela y Carlos Escobar

Instantes después de la misa de esponsales. los invitados tuvieron la oportunidad de disfrutar de la recepción.

El banquete aconteció en el salón más amplio del Club Hondureño Árabe, donde la primavera es la protagonista en cada uno de los inolvidables ornamentos.

La boda de Lorraine Oyuela y Carlos Escobar

La boda de Lorraine Oyuela y Carlos Escoto reunió a unos 150 invitados, quienes los recibieron con mucho júbilo.

La pista central fue el punto focal de todas sus relaciones sociales, porque en ella, los contrayentes bailaron el vals, brindaron con fino champagne y recibieron cariño de sus más amados.

Para la ocasión, la novia se atavió con un diseño de destellos y bordados luxury de la firma Stella York, que adquirió en una boutique de Canadá. El novio, de clásica etiqueta.

Los invitados a la boda Escoto Oyuela, fueron atendidos con variedad de degustaciones, licores y detalles.

Además, la buena música y la camaradería, prolongó la velada nupcial hasta el amanecer.

Como luna de miel, los recién casados han escogido un tour por varios países de Europa, donde compartirán durante dos semanas.

Su residencia la fijan en San Pedro Sula, al regresar después de sus primeros días como esposos.

Texto: Cristhian Vallecillo

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