
Fallece el presbítero hondureño Lucio Amaya Quintano
La vocación del presbítero floreció desde temprana edad y lo ha conducido a consagrar su vida al anuncio del evangelio
ICONOS Mag
Texto Luis Hernandez
30 julio, 2026
Intibucá. El sacerdote Lucio Amaya Quintano ha dejado una huella imborrable en la vida pastoral de cientos de familias que han encontrado en su ministerio una guía espiritual marcada por la sencillez, la entrega y el amor cristiano.


El guía espiritual ha concluido su misión en el plano terrenal luego de varias complicaciones de salud y ahora su alma reposa en el reino celestial.
El clérigo nació en 1980 en la comunidad de Agua Zarca, Camasca, Intibucá, donde ha dado sus primeros pasos en un entorno de fe, trabajo y valores profundamente arraigados en la tradición católica.
Sus padres, Santiago Amaya Villanueva y Victoria Quintano Lemus, le transmitieron principios de humildad, servicio y compromiso. Posteriormente, fortaleció su vocación sacerdotal y su cercanía con las comunidades más vulnerables.
La vocación del presbítero floreció desde temprana edad y lo ha conducido a consagrar su vida al anuncio del evangelio. Fue cercano y comprometido con el bienestar espiritual de su comunidad.
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Su ministerio sacerdotal se caracterizó por largas jornadas de evangelización en aldeas, caseríos y comunidades rurales. Ahí, su presencia representó esperanza y acompañamiento para numerosas familias.
La misión pastoral de Lucio Amaya Quintano trascendió las limitaciones geográficas y llegó hasta lugares de difícil acceso. Siempre procuró celebrar la santa eucaristía y administrar los sacramentos con dedicación ejemplar.
Los fieles que han compartido con él han destacado su capacidad para escuchar, orientar y acompañar con paciencia a quienes han buscado consejo, consuelo o fortaleza en momentos de dificultad.


La comunidad católica de Intibucá ha reconocido la entrega constante de un sacerdote que priorizó el servicio antes que la comodidad.
El liderazgo del hijo de Dios ha quedado reflejado en responsabilidades diocesanas que le han permitido fortalecer procesos evangelizadores. También, acompañó iniciativas de formación dentro de la iglesia.
La trayectoria religiosa de Lucio Amaya ha estado inspirada por la convicción de que el sacerdocio constituye una misión permanente de servicio, cercanía y compromiso con las personas más vulnerables.


Su ejemplo de sencillez ha motivado a jóvenes y familias que han encontrado en su testimonio una referencia auténtica de amor y perseverancia dentro de la vida eclesial.
Las comunidades que han recibido su acompañamiento espiritual recuerdan con gratitud a un sacerdote que nunca escatimó esfuerzos para atender a quienes necesitaban la presencia de la fe.
El invaluable legado de este brillante embajador religioso ha marcado un hito imborrable en el agradecido corazón de las comunidades occidentales.

Lucio Amaya Quintano ha emprendido su glorioso viaje final hacia la eterna casa del Señor con sublime paz celestial.



