
Tributo In memorian a Luis Alonso Solís Castillo, gerente general de distribuidora Solís Disol - Honduras
Estaba entero, pero aunque ya no esté, lo que sembró en sus 56 años de vida, sencillamente será eterno
ICONOS Mag
Texto Sabino Gámez
30 agosto, 2026
San Pedro Sula. Cada día que pasa, la vida tiene menos hombres que dejan huella por sus valores, por su calidad humana, por su sincera personalidad, por sus cualidades y es ahí donde Luis Alonso Solís Castillo se posiciona como un modelo a seguir.

Este domingo 30 de agosto 2026, su gente ha llegado a decirle ¡hasta siempre! Su funeral ha sido sentido, solemne y simplemente triste. Muchos ahí, incrédulos aún por la inesperada muerte de un ciudadano ejemplar y admirable.
Su esposa Sandra Restrepo de Solís, sus hijos Sandra y Gabriel, su madre María Elena y sus hermanos lo han despedido en una tarde donde el cielo azul y decorado por nubles en efecto empedrado, parecían darle la bienvenida a la eternidad.
El gerente general de distribuidora Solis Disol Honduras falleció la tarde – noche del viernes 28 de agosto. Sufrió un accidente cerebrovascular y otras complicaciones mientras hacía lo que más amaba: trabajar.
Click aquí: Fallece Luis Alonso Solís Castillo, gerente y segunda generación de distribuidora Solís Disol
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La noticia de su fallecimiento no ha sido fácil de procesar y mucho menos asimilar. La gente que conocía a Luis Alonso Solís Castillo sabe que era especial, un caballero, un hombre a carta cabal.
Todos en el cementerio estaban tristes. Era imposible no estarlo. Tenían rostros desencajados, apesarados, escépticos porque cuesta creer que ya no esté en el plano terrenal.
Ver la cantidad de arreglos, una capilla ardiente abarrotada, una iglesia insuficiente, es solo el reflejo de lo que Luis Solís edificó con su integra personalidad.
Mas que un padre, un amigo y confidente de sus hijos. Sandra Solís Restrepo confesó que su padre le enseñó a confiar y que cualquier problema que ella le pedía resolver, él lo hacía sin complicaciones.
Eso, ahora le enseña que con Dios, está la certeza de lo que ella le pida, ya está resuelto. Es el mejor ejemplo para describir a su padre.
«Siento que hoy le han quitado el techo a mi casa. Que estoy parada en un lugar que antes se sentía seguro y ahora no. Que estoy a la intemperie. Pero aún parada ahí, escucho la voz de mi papá que me dice que tengo todas las herramientas para construir de nuevo techo«, ha destacado con serenidad absoluta.

Su amada esposa Sandra Restrepo se contuvo por el amor inclaudicable hacia un esposo que fue su compañero, confidente, amigo y el centro de su vida.
«Uno sabe que este día va a llegar y que tendremos que despedir a una persona tan importante en nuestras vidas, pero nunca se está preparado. Le escuché decir que había tenido una vida plena. No dudo de sus palabras y de lo mucho que disfrutaba de cosas sencillas, cotidianas«.
Ha sido duro escucharla. Contener el dolor. No es fácil. Ha destacado que su amado Luis Alonso disfrutaba de abrir la puerta y ver a su hijo ya dormido en su cuarto, de poner la alarma para llamar a su hija a España, donde estudia, y saber que todo estaba bien.
Además, ha revelado que como padre, fue grande. Le encantaba ayudar a resolver los problemas a sus hijos. Los disfrutaba tanto.
Fue un esposo consentidor y complaciente y como hijo, extraordinario. «Cuidó a su familia hasta el último de sus días. Disol fue tu segunda casa. Disfrutabas tu trabajo y estar ahí llenaba tu vida de propósito y que las personas que trabajaban contigo, también eran familia«.
«Gracias por escogerme como tu compañera de vida, como madre de tus hijos que tú y yo hicimos nuestra familia. Gracias por esa familia que construimos y que era tu mayor orgullo. ¡Te amo!«
Sandra restrepo de solís

Su hijo Gabriel Solís Restrepo recordó la canción que su padre amaba. También, que hablaba del día de su partida y que para él, no era fácil abordar el tema.
El momento se llenó de sentimientos encontrados cuando sonó Dust in the wind del grupo Kansas. El tema es ‘una metáfora que significa que la vida humana es breve, frágil y efímera‘, describe la biografía de la canción.
Además, «representa la idea de que los seres humanos, nuestras posesiones, nuestros logros y nuestros sueños eventualmente desaparecerán sin dejar rastro, como partículas de polvo llevadas por el aire«.
Hay una estrofa de este hit que pega duro. Quitó el aliento. Dolió en lo más profundo. El momento pareció interminable.
«Ahora no te aferres. Nada dura para siempre, excepto la tierra y el cielo que se escapa. Y todo tu dinero no comprará otro minuto. Polvo en el viento. Todo lo que somos es polvo en el viento.

Su sobrino Carlos Solís Lesmes también se unió a los mensajes de agradecimiento para Luis Solís. No dejó de repetir ¡te amo tío! Ha sido dolorosa esa tarde de domingo.
Finalmente, los restos fueron depositados en la sepultura. Hubo un silencio rotundo solo interrumpido por el canto de los pájaros y el trinar de las hojas de los árboles al viento.
La gente se quedó paralizada, con sus rostros hacia abajo, haciendo reverencia y tomándose su tiempo para agradecer a Dios por permitirles conocer a un hombre sin réplica.
Todos con lágrimas en los ojos. Nadie se quería ir de ahí, como si esperaban que se levantara. Pasaron más de 15 minutos y la gente continuó de pie, casi que conteniendo el dolor y la esperanza. Parecía una vigilia hasta que llegó el ocaso.

Luis Alonso Solís Castillo ya no está. Era un líder, un estratega en los negocios. Lideró la segunda generación de la empresa fundada por el inolvidable Luis Solís padre, que hace 58 años tuvo la visión de crear las bases de distribuidora Solis Disol Honduras.
Su equipo lloraba a su mentor, a su guía, a su amigo incondicional. Es complicado resetear la mente y pensar que ya no estará en la oficina, trabajando con ahínco.
Además, liderando una operación que catapultó marcas de cervezas importadas como Coors, Heineken, Sol, Blue Moon, Miller Lite o Miller Genuine Draft. También, firmas internacionales de abarrotes y licores.

Por si fuese poco, trabajar por su amado club deportivo Marathón, un equipo líder de Liga Nacional de Fútbol de Honduras que constituía su pasión.
Luis Alonso Solís Castillo nació el 29 de diciembre de 1970. Su adiós ha sido prematuro. Tenía mucho más que dar. Estaba entero, pero aunque ya no esté, lo que sembró en sus 56 años de vida, sencillamente será eterno.
Trascendió como la gente que viene a vivir la vida con propósito. Dedicado, educado, oportuno, sincero y tantas cosas más. Los que lo conocieron, saben que se fue un hombre extraordinario y en honor a ello, su memoria continuará latiendo fuerte en los corazones que tocó.



