
Fallece la honorable e ilustre dama Virginia Margarita López Rivera de Corrales
Su adiós fue el miércoles 3 de junio. Dios la recibió en sus brazos en paz y fue sepultada en esgtricta intimidad
ICONOS Mag
Texto Sabino Gámez
10 junio, 2026
San Pedro Sula. ¡Estamos tristes! Hay muertes que duelen y calan en lo más profundo. Ha fallecido la honorable, respetada e ilustrísima dama Virginia Margarita López Rivera de Corrales.

Su adiós enluta a una familia de prestancia de San Pedro Sula. Su amadísima patriarca era una excepcional mujer, cultísima como ninguna y con una personalidad serena, educada y refinada en todo aspecto.
Doña Virginia de Corrales sabía de arte, de literatura, de historia, de cultura y civismo. Era una mujer 2.0 en el saber ser y el saber estar. Su plática tenía matices, emociones, recuerdos, anécdotas, datos y un sin fin de vivencias.
Era una dama más allá de las palabras. Encarnaba la esencia de una mujer formada e instruida para ser diferente, para enseñar lo que es clase, educación y valores.
Sabia de todo aquello que poco o nada tiene valor en la juventud de hoy o que a las nuevas generaciones le interesan, pero que entre gente educada y de estirpe, es verdaderamente admirable y de diario vivir.
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Virginia Margarita López Rivera de Corrales nació en San Pedro Sula el 10 de septiembre de 1931. Tenía 95 años, bien vividos, bien cumplidos y bien felices.
Era hija de los inolvidables esposos Ana Julia Rivera Pineda y Ramón López Recinos, quienes la educaron con el rigor, los formalismos y convencionalismos de la época. Sus hermanos eran Julia Margarita y Ramón, que como ella, gente bien nacida.
Siendo una niña, sus padres la mudaron a Quetzaltenango, Guatemala. Ahí creció, estudió la escuela y la secundaria, graduándose de maestra de educación primaria en la Escuela Normal de Occidente de Quetzaltenango, Guatemala.
Al ser una joven de inigualables cualidades y de innegable prestigio social, conoció al caballero Jospe Roberto Corrales Icaza de quien se enamoró, se casó y formó una linda familia de cuatro hijos: Cristobal, Virginia Margarita, Jorge y Ricardo Corrales López.

Siempre fue una dama de sonriente personalidad, de dulce voz. Era alguien a quien le encantaban la fiesta entre amigos y familia.
Su residencia en tiempos de juventud era punto de encuentro de relaciones sociales. Tocaba el piano, propiciaba la fraternidad y el buen vivir.
Además, escribía lindísimo. Bien pudo hacer sido escritora. Conocía la historia de las familias bien de la ciudad. Era una historiadora nata.
La auténtica sociedad de San Pedro Sula le hizo reverencia cuando en los años 80 falleció su hijo Cristobal, que estudió en la naval norteamericana. Llevó su luto con mucha altura. Era una madre entera y completa.

Le fascinaba viajar a Guatemala, principalmente en Quetzaltenango donde creció. Doña Virginia de Corrales era una mujer sincera, extraordinaria comunicadora, respetuosa de los méritos ajenos. Era especial en todo sentido.
Ya que tenía tanto en su haber, ocupó cargos importantes en instituciones y empresas de la ciudad. Fue maestra de primaria de la escuela Ramón Rosa, jefa de relaciones públicas de Banco Atlántida y hasta jefa de relaciones públicas en la administración del extinto alcalde Roberto Larios Silva.

Su liderazgo era nato. Es que era un caudal de cualidades. Fue presidenta de la Cruz Roja, socia fundadora del International Women’s Club IWC, de la Mesa Redonda Panamericana capítulo San Pedro Sula y de otras asociaciones más.
Era ferviente brazo solidario de la fundación Amigos de Guarderías Infantiles. De hecho, era pilar en la labor altruista con la inolvidable dama Julieta Salem de Kattán.
Recibió homenajes innumerables. Los méritos eran sobrados. Uno de sus últimos fue en el año 2013 cuando la Asociación de Mujeres Artistas de Honduras Amah y Banpaís Honduras la reconocieron en el evento El renacimiento de la poesía hondureña por su aporte a la cultura nacional.


Sus últimos días estaba lucida. Su vejez fue de altura, rodeada del amor de su familia, el respeto y la admiración de sus ocho nietos y tres bisnietos.
Era una mujer fuera de serie. Su adiós fue el miércoles 3 de junio. Dios la recibió en sus brazos en paz, en su hogar y completamente arropada por el amor de su amada familia.
Hay mujeres que no nacen dos veces y este es el caso de la irrepetible Virginia Margarita López Rivera de Corrales, una dama a la que honramos más allá de su despedida terrenal.



