Honduras 504

El barista bicampeón Carlos René Guerra y su vida junto al café

Para Carlos René Guerra el café no solo es un estilo de vida: es toda su vida. Es de lo que habla al desayunar, almorzar y al cenar; con sus padres, familia y con mis amigos. Es una forma de vivir en la naturaleza.

Este copaneco es el rostro al frente de la firma Café San Rafael, que produce el aromático en la región occidental de Honduras, una de las más apreciadas para este rubro.

Nació, creció y vive rodeado de café, por lo que su pasión por esta industria se ha convertido en parte fundamental de su existencia. Así es como lo expresa en sus propias palabras.

«Fui criado en café, pues mi papá se ha dedicado a la producción de café todo el tiempo. Íbamos a la finca todos los días y hacíamos todo lo que cualquier otro trabajador hace: cortar, abonar, fertilizar, podar y todos los quehaceres en el beneficio».

Por supuesto, para aquel niño que desde temprano era testigo de la generosidad de la madre tierra, había otros incentivos que le dibujaban aún más una sonrisa en la cara y que también le enseñaban a corta edad la importancia del trabajo.

«Al final de la semana o el mes, con el dinero que nos pagaba mi papá comprábamos comida, ropa y salíamos con mi hermano a jugar ‘maquinitas’ pues ya teníamos dinero. Era bonito trabajar y ser remunerado».

A medida que se hacía grande, también su casa construía un nombre en el rubro. Sin embargo, su afición a la bebida más amada del mundo no siempre tuvo la misma fuerza.

«Vimos a lo largo del tiempo como el café nos ayudó a prosperar a nivel familiar. Comencé de lleno después de graduarme, en la tienda donde mi madre vendía el café para tomar y yo vendía quesos».

Justo antes de comenzar en la industria del café, Carlos Guerra trabajó 3 años en la producción de quesos en Estados Unidos. Al regresar a Honduras, siguió con este oficio.

Su madre ya había abierto la cafetería en el pueblo y él comenzó a vender ahí sus quesos artesanales.

«Yo miraba que a ella no lo interesaban ciertos puntos, como agregar una mesa más, actualizar el menú o arreglar la iluminación. Entonces me fui metiendo a hacer las cosas más profesionales y por ahí nació la pasión de servir una buena taza. Así me fui enamorando del café».

Su pasión por el arte de los quesos se cuajó a la par de su profesión como agrónomo, motivado por la vida agrícola a la que desde siempre se había dedicado su familia.

«Mi padre siempre tuvo una finca integrada, en la que ha habido ganado lechero, frutas, vegetales, invernaderos con hortalizas y café. En mi familia nunca faltó la cuajada, la crema, el queso, la leche, los huevos, los bananos, los plátanos, los chiles… todo venía de la finca. De alguna manera siempre hemos estado con ganado lechero, o de carne y con el café. Sabía que tenía también una oportunidad para aprovechar y hacer quesos para vender».

Con el romance que supone la fusión de quesos y café, Carlos René Guerra se ha radicado en su natal y amado Copán Ruinas, a pesar de haber viajado por el mundo y conocido muchos lugares.

«Copán Ruinas significa un lugar tranquilo, relajado, donde usted puede salir del carro y caminar con su celular en la mano, tomar de la mano a su pareja, degustar comida y café de mano de gente con la que yo crecí… es un lugar mágico».

Estrella doble del barismo

La faceta de barista profesional también ha salido a flote en su currículum. Por segunda vez se ha convertido en campeón nacional de este arte, siendo así representante de Honduras en la competencia de barismo a nivel mundial. La edición 2020 se celebra en noviembre en Melbourne, Australia y Carlos ya está más que listo para viajar y dar lo mejor de sí.

«La primera vez fue un reto grandísimo. Esta segunda, es aún más grande. Venimos felices de haber representado bien a Honduras, siendo un país pequeño y en vías de desarrollo. Lograr quedar cerca de los países grandes y desarrollados ha demostrado que tenemos talento aquí en el país y esta segunda vez esperamos llegar lo más cerca posible del mejor premio».

Todo es mejor con café

Con leche de mañana y negro por la tarde. Así es como Carlos René Guerra toma su café todos los días. Eso sí: ni una pizca de azúcar. No por ello es cerrado a las nuevas sensaciones. De hecho, es un admirador de todo lo que el café puede brindar y no critica la forma en que cada quien prefiere disfrutarlo.

«Lo bonito del café es que hay gran versatilidad, es un sabor extraordinario que se puede disfrutar frío, caliente, tibio y nuestro paladar lo acepta en cualquiera de las tres formas. La industria del café también es versátil en términos de agregar sabores y tamaños de bebidas. Esta industria es tan generosa que nos deja a la imaginación poder hacer con el sabor del café muchas cosas».

Como experto en la preparación de la bebida y su degustación, no podemos dejar pasar la ocasión para escuchar algunos tips de su parte.

«Mi mejor consejo para tomar café es explorar: probar de varias regiones, de varios productores, del bueno, del malo y descubrir cómo le gusta. Yo comencé solo usando café con leche, progresé a café negro, luego avancé a expreso y es un sinfín. El paladar de uno se puede ajustar a muchas cosas que el café ofrece».

Fotos: IG Carlos Guerra
Texto: Entrevista con Carlos Guerra
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