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Mary Ann Paz de Kafati: la viva representación del amor y la esperanza

Mary Ann Kafati
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Mary Ann Kafati
Mary Ann Paz de Kafati: la viva representación del amor y la esperanza

Foto Gustavo Banegas

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Mary Ann Paz de Kafati: la viva representación del amor y la esperanza

Foto Gustavo Banegas

SAN PEDRO SULA. Más que un ángel para muchos, Mary Ann Kafati representa la esperanza y el amor hecho mujer.

Los últimos 20 años, los ha dedicado en cuerpo, alma, vida y corazón, a servir a los necesitados, principalmente a los enfermos. Se ha desprendido de todo y ha demostrado, que para ayudar, solo se necesita tener voluntad.

Heredó de su madre Ruth Paz, esa nobleza hacia el prójimo.  En honor a ella, tras su muerte en 1996, nació la Fundación Ruth Paz, una institución que ofrece múltiples servicios médicos para los vulnerables.

Uno de sus grandes retos fue tener un hospital propio, equipado, integral y eficiente. Lo ha logrado, pero no ha sido fácil. Ha derramado muchas lágrimas, ha tenido infinitas noches de desvelo y hasta desconsuelo y frustración, pero esas barreras no la han detenido.

Ha seguido sirviendo a los más necesitados. No ha visto imposibles y aunque, a veces; no tenga de dónde, Mary Ann Kafati siempre tiende esa mano sincera. Dios está del lado de quienes dan sin esperar nada a cambio, y ella, es un ejemplo claro.

Mary Ann Kafati
Mary Ann Paz de Kafati ha logrado cambiar vidas, a través de la solidaridad que abandera Fotos: Gustavo Banegas HN

Los inicios

En los últimos años, esta ejemplar filántropa se ha dedicado a edificar íntegramente, la misión que aprendió de su inolvidable mamá. “La fundación la inició mi mamá. Ella era norteamericana y vino a Honduras a vivir los últimos años, en la década de los setentas, cuando Honduras era muy distinto. A ella le daba tristeza ver que las personas de escasos recursos económicos no tuvieran atención médica digna y empezó trayendo brigadas médicas”, recuerda.

Esa primera brigada llegó en 1969 y transformó vidas de personas con labio leporino y paladar hendido. Además, habían pacientes que tenía que trasladar a Estados Unidos, para ser atendidos. Muchos de esos casos eran de niños quemados, con problemas del corazón, con atrofias ortopédicas congénitas y otros más.

“Mi hermano y yo crecimos viendo todo. Llegaban pacientes a mi casa a diario. Mi mama no hablaba muy bien español, por ser norteamericana, y nos tocaba traducir. Además, muchos niños venían de muy lejos y dormían en la casa. Nosotros crecimos con esto y realmente me siento bendecida porque mi mama era una mujer admirable. Ella es mi heroína y por eso el día de hoy continuamos con su obra de amor.”

Mary Ann Kafati, atravesó momentos dolorosos cuando su madre falleció en 1996 y estuvo muy triste por mucho tiempo. Fue su esposo Camilo quien le dijo “Mary Ann, la mejor manera para que tu madre siempre esté contigo es continuar con lo que hacías con ella. Pues me levanté y he continuado haciendo lo que ella me enseñó”, explica.

Mary Ann Kafati
Mary Ann Kafati
Mary Ann Kafati es una mujer sencilla, sin poses ni aires de grandeza. La nobleza y su corazón dadivoso la hacen un ícono de la solidaridad en Honduras. Fotos: Gustavo Banegas HN

Para comenzar, se construyó la clínica Ruth Paz en la colonia Bográn en 1997, donde se atienden alrededor de 20 mil pacientes al año entre medicina general, odontología y ortodoncia. Ya en 2011 se inauguró el hospital pediátrico Ruth Paz, y entre ambos centros se apoya a unas 35 mil personas anualmente.

Además, se han realizado unas mil 800 cirugías en diferentes áreas y por si fuese poco, es el único hospital en Honduras “y creo que uno de los pocos en Centroamérica” que se hacen operaciones de esfoliosis, “y con estas cirugías le estamos dando respuesta a muchas personas y eso me llena muchísimo”, comenta.

Este ángel de la solidaridad, también ha revelado que el hospital es una enorme responsabilidad, ya que el costo de mantenimiento “es altísimo” para tenerlo equipado y que “jamás va a llegar un paciente que necesita una cirugía y se le dirá que no. Se tiene, todos los insumos, todos los medicamentos y el paciente va a su casa no con recetas, se va con el medicamento para su tratamiento completo antes y después de la operación”.

Los retos de Mary Ann

Esos últimos años, en el que Honduras ha enfrentado crisis de diferentes ámbitos, Mary Ann Kafati ha tenido que batallar con muchas consecuencias, principalmente financieras.

Los donativos, tanto de dinero como de insumos, han reducido considerablemente. “Aunque tenemos empresas que nos apoyan, si hemos sentido que muchas otras ya no pueden apoyarnos y nos dicen que no. Eso realmente es nuevo para la fundación, porque siempre habíamos contado con muchas empresas amigas”, comenta.

Ante estas adversidades, la presidenta de Fundación Ruth Paz prefiere mostrar lo bueno que se está haciendo y las vidas que se están cambiando a través de la solidaridad.

La institución tiene un grupo muy pequeño de voluntarias. Muchas de las damas, que trabajaban ad honoren, eran extranjeras y ya no residen en San Pedro Sula. Ese es otro de los retos que enfrenta Mary Ann Kafati, ya que a ella y a sus pocas aliadas solidarias, les toca todo el trabajo de organizar eventos benéficos.

Mary Ann Kafati
Mary Ann Kafati
Sencilla y discreta, así es Mary Ann Kafati, quien ha seguido el legado de su madre Ruth Paz, a través de una fundación que apoya a todos los que la necesitan. Fotos: Gustavo Banegas HN

“Quisiéramos que se acercaran mas personas altruistas, personas que quieren ver un cambio y ayudar a los mas necesitados, jóvenes que traigan ideas nuevas, porque nosotros siempre andamos buscando, ya que hay muchas organizaciones igual de buenas como la fundación y quiera o no, todas estamos compitiendo por esos mismos fondos pero todos queremos ayudar. No hay una mejor que otra. En la institución siempre estamos pensando en formas nuevas de poder recaudar fondos para continuar con nuestras obras”, explica.

Otro de los grandes problemas que tiene la entidad filantrópica, y principalmente el hospital, es el gasto mensual que tiene el centro médico. Ronda un poco más de dos millones de lempiras.

Las planillas de médicos, enfermeras y personal administrativo ascienden a más del millón de lempiras, mientras que el resto, es para compra de medicamentos, insumos, electricidad, luz, teléfono y tantos gastos más. “Aunque recibamos donaciones de medicamentos de Estados Unidos, también ha muchos que debemos comprar acá en el país. El paciente es primero”.

Mary Ann Kafati
Durante el encuentro con Iconos Mag, Mary Ann Kafati recibió al staff con total calma y relajación, compartiendo detalles de su labor solidaria y esfuerzos por ayudar a los más vulnerables y necesitados de Honduras. Fotos: Gustavo Banegas HN

Una misión del corazón

A inicio de los años dos mil, la fundación Ruth Paz sonó mucho como una institución que ayudaba a niños quemados, pero nunca fue realmente solo para eso.

“Eso sucedió porque estábamos construyendo la primera unidad para tratar casos de quemaduras que está dentro del hospital. Pero la fundación siempre ha brindado todo tipo de ayuda, pero ese fue un enfoque grande cuando estábamos recaudando fondos para poder construir la primera unidad de quemados en Honduras”, detalla.

Gracias a Dios, la incidencia de quemados en Honduras ha bajado muchísimo, especialmente con los cohetes. “Ya muy raro recibimos pacientes con eso. Han servido las campañas que se han hecho los medios de comunicación y las alcaldías. Ha funcionado muchísimo eso. La mayoría de accidentes que recibimos nosotros son accidentes caseros, que se le derrama una sopa caliente o que el niño estaba en la cocina y se le derramó una olla. Claro, siempre están esos accidentes horribles como que se incendie una casa, pero sí se muestra que ha bajado ese índice”, aclara.

Cuando llegan casos de gravedad, Mary Ann Kafati se pone en el lugar del familiar y hace de todo para salvar esa vida. Lo saca del país vía ambulancia aérea y lo lleva a grandes hospitales, donde se le dan gratis las cirugías necesarias.

Mary Ann Kafati
Mary Ann Kafati
En la franca charla con Mary Ann Kafati, esta dama reveló los sacrificios que conlleva sacar avante la fundación Ruth Paz en tiempos donde la crisis económica golpea gravemente al país. Fotos: Gustavo Banegas HN

Muchas veces esos pacientes tienen que volver hasta diez veces hasta que está totalmente recuperado. También se le consigue su terapia física gratuita con una organización que se llama Cefise. Así que se le da totalmente, la rehabilitación completa a todos esos niños quemados”.

En cuanto a los fondos, la gente, en la mayoría de los casos; no aporta ningún lempira. “Son personas sumamente pobres. Los últimos casos, lastimosamente son accidentes que pasan en hogares que no tiene electricidad”, recalca.

La fundación también apoya a los pacientes, hasta con el pasaporte, si el caso requiere atención médica en Estados Unidos. “Si la persona puede aportar algo y puede ayudar o dice: bueno yo puedo pagar el pasaporte o puedo pagar algo, se ayuda con eso. Pero realmente el transporte aéreo, las ambulancias, todo eso corre por cuenta de la fundación con las ayudas que consigue”, describe.

Mary Ann Kafati
Mary Ann Kafati ha creado el Festival del Niño, un evento dedicado a los más pequeños del hogar, donde contempla diversión, alegría y juegos. Fotos: Gustavo Banegas HN

Los nuevos retos

Actualmente, la institución tiene diferentes eventos solidarios para recolectar fondos. El Festival del Niño es uno de ellos. Se celebra el 8 de septiembre, en ocasión del Día del Niño.

“Es nuestro evento más grande, y el que conlleva más trabajo. Estamos meses antes, preparando todo. Hemos dejado de hacer nuestro tradicional bingo por falda de apoyo, ya que dependemos de muchas empresas para la donación de premios”, dice.

Además, en su agenda, está celebrar otros eventos más pequeños como la fiesta del recuerdo El túnel del Tiempo, y ya está buscando opciones para realizarla en 2019, al igual que otras actividades.

“Me llena muchísimo, cuando en las noches, me acuesto y doy mis oraciones a Dios y le digo: gracias Dios, por permitirme estar en esta posición de poder ayudar, de poder llevar el legado de mi mamá y saber lo lindo que es ayudar. Realmente es una sensación inigualable. Es algo que yo e tratado de trasmitir a mis hijos y ellos también me apoyan. Aportan con ideas y con trabajo en la fundación”, explica.

Esa semilla de altruismo la ha sembrado en su hija mayor: Nicole, quien estudió medicina y actualmente se está especializando en pediatría. Mary Ann Kafati ha revelado que el sueño de su primogénita es “venir y trabajar en el hospital Ruth Paz, para poder seguir con el legado de su abuela y por Honduras. Ella ama este país y quiere ayudar a su gente”.

Ahora mismo, la dama sampedrana está enfocada en sacar avante a la institución. “Honduras es un país que carece y que tienen montón de necesidades. Hay intención de ayudar, pero a veces, es más de presupuestos de las empresas”.

Mary Ann Kafati
Mary Ann Kafati
Hablar de Mary Ann Kafati es referirse a una mujer de noble corazón, entregada a los desposeídos y presta para servir, porque le nace del corazón. Fotos: Gustavo Banegas HN

Entre los aliados solidarios de la fundación están grupo Intur, que ayuda día a día, y hasta colabora en pagar sueldos de médicos. “Hacen campañas para recaudar fondos a través de los restaurantes y ellos son un apoyo invaluable”, describe.

También tiene a otras compañías que le ayudan con sus eventos, como Embotelladora de Sula y Diario La Prensa, que “siempre dicen presente con las actividades de la fundación, con lo cual yo estoy muy agradecida”.

Mary Ann Kafati, de espigado porte y encanto natural, no solo acapara miradas por su belleza, sino también por esa sencillez y sonrisa franca que genera un aura de confianza al verla.

Uno de sus grandes anhelos es que cada hondureño haga la diferencia y replique el ejemplo de Dios, al ayudar a todos.

“Los hondureños son de buen corazón. Yo creo que a veces nos ponemos a pensar mucho en cosas que no, pero si uno realmente se enfoca y ve la necesidad, el hondureño es bueno. Realmente lo he visto. Y si se le pide, ayuda; pero a veces no se le ocurre a las personas que está esa necesidad ahí”.

Después de toda una vida viendo necesidades a diario, y de buscar por todos los medios, el bien del prójimo, para Mary Ann Kafati solo existe un consejo  “realmente es un sentimiento lindo el ayudar, y le digo a todos: “pruébenlo”, realmente es contagioso; con una vez que una persona empiece a ayudar a otra, y ve cómo le cambio la vida, va a querer seguir ayudando. Se lo prometo”.

Mary Ann Kafati
La presidenta de la fundación Ruth Paz, está dedicada en cuerpo, alma, vida y corazón, en brindar esperanza a través de esta institución solidaria. Fotos: Gustavo Banegas HN
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