Opinión

¡No hay tiempo para el desamor!

Por: Iveth Meléndez Travanino

Máster en Mercadeo y especialista en Comunicación e Identidad Corporativa

Directora Comercial de Postgrados en UTH

Las situaciones difíciles nos ponen contra la pared. Hay que repensar todo, habrá que cambiar casi todo. Toda crisis nos ofrece la oportunidad de elegir la clase de cambio que deberá ayudarnos a crecer y organizarnos.

Una pandemia que alcanza a todos sin excepción: grupos étnicos, religiones, color de piel, ricos, pobres. Solo parecen salvarse los niños. Como si el virus hubiera decidido no ensañarse con quienes no tienen ninguna forma de protegerse.

Y por ahora, casi en todos los países y en los más ricos, como si algo nos indicara que ganar mucho dinero no nos va a inmunizar.

Es tiempo de buen amor, ¿no lo crees? Al ser supremo del universo, el amor propio, no te dejes consumir por la ansiedad; el amor por el prójimo, a los que están cerca de ti, a tus hijos, a tu pareja, a tus amigos, a tu entorno, a tu vecino aquel que no ha podido comprar provisión para el día que viene.

Es tiempo de buen amor. Después de esto ya no seremos iguales, ¿Qué cambio has elegido para ti?  ¿Qué nuevo hábito quieres crear para ti y los tuyos? ¿Cambios para tu rutina personal? ¿Para tu relación espiritual? Renunciar a lo superficial, tal vez. Amar más.

Iveth Meléndez Travanino. Foto: UTH

Es tiempo de buen amor. Las relaciones tóxicas consumen la vida, las ganas, los intentos de ser felices. Es como un hámster que corre en la rueda sin llegar a ningún lado. Enferman, gastan la creatividad, derrochan todas las apuestas para ser mejores.

Es tiempo de buen amor. De plantearnos qué vínculos queremos. Con quiénes vamos a estar. ¿Con los que corren a aprovisionarse hasta el 2030 sin importarles el prójimo? ¿Con los negadores, con los extremistas que siembran pánico? ¿Con los egoístas que solo piensan en su propio metro cuadrado?

Es tiempo de buen amor. Quiero estar de lado de los médicos de las guardias, de las enfermeras, de los ancianos que están solos y muertos de miedo, con los que se preocupan por sus vecinos, con los que atienden las cajas de los supermercados saqueados de histeria colectiva, con los investigadores y científicos que trabajan sin dormir para que tú y yo nos curemos, de los policías que, si bien lo hacen porque es su trabajo, dejan en casa a sus familias.

Del buen cristiano que, aunque no tenga mucho, ofrece al que no tiene, de aquellos que saben que las proyecciones no serán como las habían planeado para el 2020 y sin más ayudan a la sociedad que ha apostado por ellos, por sus productos, por sus servicios.

Es tiempo de buen amor. Piensa cada vez que vayas a mandar un mensaje a quien te ama mal, a quien no te ama, a quien te deja esperando, a quien no le importas.

Es tiempo de buen amor. ¿Empezamos?

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