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Seguir las reglas

¿Por qué al ser humano le encantan las reglas? Las imposiciones no son buenas. Qué difícil es hacerle entender a la gente de hoy que podríamos vivir en un entorno amigable, si el respeto, la responsabilidad y laS pasión están de por medio, pero no esas reglas que, obligadamente, nos imponen desde la casa o el trabajo. Confieso que detesto las reglas, pero he creado mis propios códigos de vida que me han funcionado para vivir, aprender y hacer realidad todo lo que me propongo.

Ahora bien, analizo y respiro profundo. ¿Por qué le cuesta a los demás y a mí no? He entendido que la madurez no lo da ni la juventud ni la vejez. Tampoco la experiencia ni la responsabilidad. Mucho menos, las reglas. La madurez la da la mente y el corazón, cuando uno realmente quiere ser alguien en la vida y enfocarse.

A diario, converso con gente que se queja de horarios, obligaciones, deberes y responsabilidades. Pero también, muchísimos más me comparten sus experiencias con empleados o gente que les brinda un servicio y que, lastimosamente, son incapaces de seguir reglas. Mi abuela materna, que es como mi primera madre, siempre me aconsejó a ser una persona de convicción y respeto al trabajo. También, de hacer cualquier tarea de forma excelente. Así he procurado hacerlo y me ha funcionado, pero a mi modo, sin reglas impuestas.

Las reglas las llevo en la sangre, en mi corazón, en mi mente. Son para mí, para ser mejor cada día en todo lo que me propongo hacer o hago. Cuesta hacerle entender a la juventud que las cosas para que funcionen deben ser con mucha pasión. No es suficiente el talento. Pero en Honduras, principalmente entre la juventud, ese proceso se ve interrumpido por la falta de convicción y la vida fácil que quieren llevar los jóvenes de hoy en día.

El mundo ya es como es. No va a cambiar, pero usted sí tiene el poder de cambiar y ser mejor en todo. Simplemente apréndalo y hágalo posible, porque muchos podrán hacer su trabajo, pero ninguno lo hará como usted y es cuando la persona se vuelve irremplazable. Esta lección la tengo clara y los grandes de la humanidad desafiaron las reglas del sistema, crearon sus propias y les funcionó.

Sabino Gámez

DIRECTOR CREATIVO Y EDITORIAL

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